Santa Paula Montal, alma grande

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Los inicios 

Paula Montal Fornés nació el 11 de octubre de 1799 en Arenys de Mar (Barcelona). Hija de Ramón Montal y Vicenta Fornés. Fue la mayor entre sus cinco hermanos del segundo matrimonio de su padre. Recibió el bautismo el mismo día de su nacimiento.

A los diez años sintió el duro golpe de la muerte de su padre; como hermana mayor, aprendió a trabajar y sentirse responsable. Afrontó el dolor de la ausencia de su padre y, unida a su madre, hicieron frente a las necesidades del hogar. 

En sus años juveniles colaboró como catequista en la parroquia de Arenys de Mar, organizando actividades para los pequeños. Desde entonces empezó a asomar su vocación educadora, que más tarde plasmaría en su lema “Salvar las familias enseñando a las niñas el santo temor de Dios”.

 

Paula Fundadora 

Transcurría el año 1829, Paula Montal y su amiga Inés Busquet partieron a Figueras con un gran ideal y escasos medios económicos. Adiós a aquel mar y al pueblo que la vio nacer. La voz de Dios, imperiosa y cautivante, la llamaba a dedicar su vida a la educación de las niñas y la promoción a la mujer.  

Viajan a Figueras con la confianza puesta en Dios, un modesto equipaje y cuarenta reales para poner en marcha su obra: educar a las niñas y salvar las familias.  Abren la primera escuela en una casita de reducido espacio. Las niñas van llegando. Las atenciones que reciben las alumnas de sus maestras, la dedicación total de su tiempo y el amor con que las acogen, son la mejor difusión de su obra.

 

Verdadera Escolapia, abriendo nuevos horizontes

Sabadell, cuya fundación se realizó el año 1846, tiene un significado especial, porque aquí se estructuró la Congregación de Hijas de María Escolapias, al emitir su Profesión Religiosa Paula Montal y sus tres primeras compañeras, el 2 de febrero de 1847. Fue en Sabadell donde logró su deseo de injertar su obra en la Escuela Pía, viviendo la espiritualidad calasancia y las Constituciones y Reglas de San José de Calasanz, fundador de las Escuelas Pías. 

La Congregación se expande, abriendo nuevos horizontes. En 1949 se inaugura el Colegio de Igualada.  En 1850 se abrió el Colegio de Vendrell. Y de nuevo el mar a la vista, año 1852 en Masnou, les espera otra fundación. El dinamismo de Madre Paula, la hace incansable en su actitud de servicio.

En el año 1852 fue designada como Maestra de novicias. La elección de este cargo tiene un valor significativo y trascendente, se dedicó, primorosamente, a la formación de las futuras escolapias en el noviciado de Sabadell.

La expansión continúa. En marzo de 1853 se abre el Colegio de Gerona. En febrero de 1854 en Blanes. En Barcelona en 1857 y en este mismo año en Sóller.

 

Última etapa de su vida

En el año de 1859 realizó la fundación en Olesa de Montserrat. Aquí vivió los últimos 30 años de su vida, ocultos, pero no menos fecundos. Ejercía su misión entre las niñas pobres y las familias, viviendo en íntima unión con Dios.  Ya el corazón de Madre Paula había logrado sus grandes anhelos: fundaciones en diversos lugares de España y la aprobación definitiva de las Constituciones por el Papa León XIII.

El 26 de febrero de 1889, agotadas ya sus fuerzas físicas, alzados sus brazos, fija su mirada y pronunciando con voz clara:”¡Madre, Madre mía!”, su alma arribó a la eternidad. Tenía 89 años, 4 meses y 16 días de edad, y 42 de profesión, pasados todos en servir y amar a Dios.