Nuestra identidad: somos Escolapias

Decir, somos Escolapias, es definir los elementos que conforman nuestra a identidad y cuál es la misión que hemos recibido en la Iglesia. Identidad, que está entretejida con los diferentes aspectos que nos configuran como mujeres, como consagradas y como educadoras, entregadas a la misión evangelizadora de la Iglesia en la familia escolapia. “Las religiosas escolapias, llamadas por el Señor, en el ambiente comunitario de vida consagrada, seguimos a Cristo, comprometiéndonos, con votos públicos, a la práctica de los consejos evangélicos. Vivimos fieles en la castidad, alegres en la pobreza, dóciles en la obediencia y entregadas a la misión educadora de la Iglesia”. (CC,16)

Nuestras Constituciones expresan la esencia de nuestra identidad, así nos definimos: “Las religiosas escolapias, con actitud humilde y agradecida, nos reconocemos obra de Dios y de la fe viva y caridad ardiente de santa Paula Montal. Ella, bajo la acción del Espíritu, se entregó plenamente a la educación humano-cristiana de la niñez y juventud preferentemente pobre”. (CC,1).

El Espíritu Santo le confió a santa Paula Montal la misión de “salvar las familias enseñando a las niñas el Santo Temor de Dios”, para ello fundó el Instituto de Hijas de María, Religiosas de las Escuelas Pías, que logró la aprobación pontificia el año 1860, constituyéndose en una institución religiosa dedicada completamente a la educación de la mujer.

Santa Paula Montal, siguiendo la intuición carismática que la hizo sintonizar con el mismo ideal san José de Calasanz, asumió para su obra la espiritualidad y pedagogía de Calasanz. “Poder ser verdaderas escolapias”,fue el deseo vivido por ella y legado al Instituto.  Como “Cooperadoras de la Verdad” participamos en la misión educadora de la Iglesia por medio de la formación integral de la infancia y juventud, de la promoción de la mujer y atención a las familias. “Nos comprometemos con voto a la educación católica e integral de la niñez y juventud y nos entregamos a la misión evangelizadora de la Iglesia” (CC, 12). El voto específico de entrega a la misión educadora y evangelizadora de la Iglesia nos compromete a ir configurándonos con Jesús Maestro, que bendecía, acogía y abrazaba a los pequeños. “Nos sentimos enviadas por la Iglesia para contribuir, mediante la educación, a la construcción de un mundo más humano, justo y fraterno”. (CC,11).

Nuestro carisma, a lo largo de la historia se ha extendido por diversas culturas y países, manteniéndose siempre fiel al don del Espíritu que Paula Montal nos ha trasmitido, adaptándose a las realidades concretas de cada momento y de cada lugar, “acogiendo las diferencias y atendiendo a los más necesitados”.

En la actualidad, con nuestro estilo de vida y misión, continuamos confiando en la transformación del mundo apostando por la promoción de la mujer y  la educación de la niñez y juventud, encarnando el sueño de nuestra Fundadora, en los diferentes  ambientes y situaciones de hoy.