Mártires escolapias

María del Niño Jesús Baldillou y Bullit, Presentación de la Sagrada Familia (Pascalina) Gallén y Martí, María Luisa de Jesús Girón y Romera, Carmen de San Felipe Neri (Nazaria) Gómez y Lezaun, Clemencia de San Juan Bautista (Antonia) Riba y Mestres, M. María de la Iglesia y Dolores Agui fueron solemnemente Beatificadas, el 11 de marzo de 2001, por el Papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro como parte de un total de 233 mártires por su fe.

Seducidas por Cristo – Maestro vivieron entregadas a la educación, bajo el lema calasancio “Piedad y Letras”. Fueron vidas sencillas, ejemplares, empapadas de bienaventuranzas y sonrisas, que sembraron entre las niñas y jóvenes los frutos de su madurez y de sus experiencias pedagógicas, hasta derramar su sangre por amor. Mujeres fieles y prudentes, humildes y fuertes como buenas hijas de Santa Paula Montal, vivían con sencillez y amor, entregadas totalmente a la educación de las niñas y jóvenes, a la promoción de la mujer, sin intervenir, ni mezclarse para nada en la política, agitada y hostil a la iglesia.

Porque eran discípulas de Cristo, derramaron su sangre, con serenidad y paz, glorificando a Dios con la profesión de su fe y perdonando a los que las injuriaban y asesinaban. Estas Mártires Escolapias, ofreciéndose en holocausto al Señor, son el testimonio más elocuente de su amor a Cristo y un estímulo real para la Escuela Pía y para la iglesia en general, en su vida de seguimiento de Jesús.

En Valencia…

 

M. Carmen Gómez, y M. Clemencia Riba formaban parte de la comunidad escolapias de Valencia. Dada la situación persecutoria y antirreligiosa en la ciudad, el 19 de julio de 1936, buscaron refugio en un piso de la calle de San Vicente, cerca del colegio. Allí pasaron días calamitosos. El 8 de agosto de 1936, a las cinco de la mañana, fue asaltada la vivienda por unos milicianos. Habían sido denunciadas y debían declarar en el Gobierno Civil. Un coche las esperaba a la puerta. Peor no fueron llevadas al Gobierno Civil, sino a la playa del Saler, donde al amanecer de ese mismo día, sellaron con su sangre su vida de fidelidad al Señor, y en la ciudad del Turia recibieron la palma del martirio.

Su proceso sobre el martirio se abrió en Valencia el 20 de abril de 1985 y, el Decreto de Martirio fue promulgado por el Papa Juan Pablo II el día 28 de junio de 1999. Sus restos mortales descansan en la cripta del Colegio de Escolapias de Valencia.

María del Niño Jesús Baldillou y Bullit

Nació en Balaguer (Lérida), el 6 de febrero de 1905. Allí transcurrió su infancia y juventud. En 1924 ingresó en el noviciado escolapio de Masnou (Barcelona), donde profesó el 18 de abril de 1927 a los 22 años de edad. Ya en el noviciado dio muestras de una virtud poco común y de una obediencia esmeradísima. Destinada al colegio de Valencia, en esta casa permaneció hasta su muerte, ocupada en los oficios domésticos. Tanto para la comunidad como para las niñas fue modelo de vida totalmente entregada al Señor, en la sencillez y alegría de la cotidiana educación. Joven a los 31 años, el 8 de agosto de 1936, el Señor la encontró preparada para su encuentro con Él, en las playas del Saler (Valencia).

Presentación de la Sagrada Familia (Pascalina) Gallén y Martí

Era natural de Morella (Castellón). Nació el 20 de noviembre de 1872, en un hogar profundamente cristiano. Dios lo bendijo con cuatro hijas y las cuatro fueron religiosas: una Hija de la Caridad y tres Escolapias. Junto con su hermana Josefa, hicieron el noviciado en San Martín de Provensals (Barcelona), y allí profesaron el 30 de agosto de 1892. Tras siete años en el colegio de Olesa de Montserrat fue destinada al colegio de Valencia; en este colegio estuvo el resto de su vida, sembrando la Buena Nueva del Reino entre las niñas confiadas a su apostolado. Fue un modelo constante para sus hermanas de comunidad: sencilla y modesta, humilde y servicial. Y como recompensa, a los 64 años, Dios la invitó al supremo sacrificio de amor, el 8 de agosto de 1936.

María Luisa de Jesús Girón y Romera

Nació en Bujalance, (Córdoba) el 25 de agosto de 1887. Fue alumna del colegio de Bujalance. Ingresó en el noviciado de Carabanchel (Madrid), en el 1916, y profesó el 31 de marzo de 1918. La mayor parte de su vida escolapia la pasó en Cuba. De 1934 a 1936, entre las niñas valencianas, derrochando simpatía con su característico gracejo andaluz. Siempre se la vio alegre y jovial, con la sonrisa en los labios y una serenidad que admiraba a sus hermanas. En varias ocasiones comentó que no le importaría morir mártir. Y el Señor escuchó sus deseos a sus 49 años de edad y 18 de profesión religiosa, un caluroso 8 de agosto de 1936, en las playas valencianas del Saler.

Carmen de San Felipe Neri (Nazaria) Gómez y Lezaun

Natural de Eulz (Navarra), nació el 27 de julio de 1969. Sintió la llamada del Señor e ingresó en el noviciado de Carabanchel (Madrid), donde profesó el 8 de septiembre de 1895. Ese mismo día destinada al colegio de Valencia. Encargada de la portería durante 41 años, vivía intensamente la vida escolapia y sabía hermanar el trabajo y la oración. Afable y sonriente, supo transformar aquella portería bulliciosa, por el constante ir y venir de las alumnas y sus familiares, en una Betania, donde se recreaba el Señor, que le acompañaba siempre. Su vida fue unja preparación continua, y ante la llamada apremiante del Señor, el 8 de agosto de 1936, supo responder con heroísmo, a los 67 años de edad, junto a sus otras cuatro hermanas escolapias.

Clemencia de San Juan Bautista (Antonia) Riba y Mestres

Nació en Igualada (Barcelona), el 8 de octubre de 1893. Alumna del colegio igualadino escolapio se distinguió por su aplicación y simpatía natural. Sintió pronto el deseo de abrazar la vida religiosa, pero no pudo realizar sus deseos hasta el 31 de mayo de 1919, fecha de su profesión religiosa. Después de una breve estancia en el juniorato de Zaragoza, fue destinada al colegio de Valencia. Las hermanas que convivieron con ella aseguraban que todas la querían: las superioras hallaban en ella un descanso y consuelo, las hermanas un corazón amplio, siempre dispuesto a hacer el bien; y las alumnas una madre. En la playa del Saler trocó la vida terrena por el cielo, cuando contaba 41 años de edad.

En Madrid…

 

Dolores y Consuelo serán las primeras nacidas en Uruguay elevadas al honor de los altares, poseyendo pasaportes diplomáticos uruguayos, el hecho tuvo repercusión internacional.

M. María de la Iglesia

Nació en Cabra (Córdoba), el 25 de marzo de 1891. Fue la primera alumna del recién fundado colegio escolapio en 1899. Inteligente y aplicada, destacó en sus estudios y en su comportamiento.  Profesó en Carabanchel y allí, en Santa Victoria (Córdoba) y en Madrid, realizó su ministerio educativo escolapio con competencia y espíritu de verdadera entrega a las alumnas y exalumnas.  Tras los sucesos del 18 de julio de 1936, buscó refugio con otras hermanas en un piso cercano al colegio, que habían alquilado como prevención. Desde allí fue llevada al martirio, el 19 de septiembre de 1936 

Dolores Aguiar-Mella

Nació en Montevideo (Uruguay), el 29 de marzo de 1897. En 1899 la familia se trasladó a España, se establecieron en Madrid, de donde era su padre. Fue alumna del colegio de escolapias de Carabanchel, manteniendo siempre relaciones con las escolapias.  A raíz de los sucesos del 18 de julio de 1936, se fue a vivir con ellas a un piso, (pensando que podría ayudarles, pues su hermano era Cónsul honorario de Uruguay en Madrid) cuando las religiosas tuvieron que abandonar el colegio, por eso, sufrió amenazas, que no le hicieron cambiar de vida.  El 19 de septiembre de 1936 fue detenida, cuando iba al piso de las escolapias de la calle Ferraz. Ejecutada este mismo día.

Consuelo Aguiar- Mella

Hermana de Dolores, también nacida en Montevideo en 1898. Alumna del colegio de Carabanchel. Cursó el Magisterio superior. A la salida del colegio, 1918, vivió su fe cristiana de manera comprometida, y con responsabilidad su vida de trabajo y diversión. El 19 de septiembre de 1936, cuando conoció la detención de su hermana Dolores, fue rápidamente al piso de las escolapias de Evaristo San Miguel, y quiso acompañar a M. María de la Iglesia, a quien se llevaban los milicianos en aquel momento.Allí la esperaba el Señor resucitado, para que entregara su vida por amor. Fue ejecutada como su hermana y M. María.