Madre dos Anjos, testimonio de Santidad

“Pasó haciendo el bien” (Hech 10,23), estas palabras de los Hechos de los Apóstoles, resumen la vida de Madre María dos Anjos Amorim. Su amor a Dios la llevó a vivir plenamente entregada a los demás. Nació en la Ciudad de Claudio, estado de Minas Gerais (Brasil), el 8 de agosto de 1917, fue la última de una familia de once hijos. 

Mujer llena de Dios, orante y disponible para quienes la necesitaban, sin hacer distinción de personas. Entregada con generosidad a los más pobres, caritativa y con gran celo misionero. Como escolapia fue una gran pedagoga, educó con su testimonio de vida. Trabajó incansablemente por promover a la mujer y salvar a las familias. Era admirable su preparación y pedagogía para transmitir conocimientos con sencillez, amor y paciencia, especialmente con los alumnos que tenían dificultades en el aprendizaje.

Madre dos Anjos, dejó una huella de santidad, manifestada en la vivencia de los consejos evangélicos y en las virtudes vividas de manera heroica: especialmente la caridad admirable y una gran humildad, fueron las que más le caracterizaron. 

 Siempre veía a Cristo, en el rostro de los hermanos. Sus alumnos y quienes la conocieron admiraban también su austeridad, alegría, prudencia, fortaleza y entrega incondicional a todos. 

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