ORAMOS CON PAULA MONTAL

(Ambientamos la capilla con una imagen de Paula Montal,...)

Acoger la Palabra. Acoger y escuchar la palabra, guardarla en el corazón y encarnarla como lo hizo María, como lo hizo Paula Montal. El Espíritu Santo con su sombra cubrió a una mujer, María, ahora, a Paula Montal

Paula acoge y obedece la llamada del Espíritu en su vida, que la elige, la destina, la consagra para una misión: Educar. Niños y jóvenes son tierra de Dios. Paula disponible como María acoge en sus entrañas la voluntad de su Dios y Señor.

Canto: "Hágase en mi según tu Palabra"

Acoger la Palabra significa abrirnos incondicionalmente a la acción entrañable y amorosa del Espíritu en nuestra vida. Entregarnos a lo inesperado y sorprendente de Dios. Caminar fiadas sólo de Él, de su Palabra.

Paula acepto esto en su vida con total generosidad y así ser un instrumento en las manos de Dios.

Paula descubrió en cada rostro, en cada niña, en cada mujer: una promesa, un futuro, una puerta abierta a la esperanza.

Dios le confío el milagro de la vida, en lo niño, en lo pequeño, en lo que todavía debe crecer. Paula vive esta misión como un reto, un sueño, una tarea. Como Pasión de amor y entrega.

Dios le regala una tierra virgen donde ella puede sembrarse para que sólo Él germine en cada realidad.

Paula se entregó, se dejo seducir y penetrar por el Amor y fue fecunda. La mirada transparente de Paula alcanzó lo más profundo de Dios y Dios a través de los ojos de Paula se nos hace cercano, entrañable, rostro materno.

Canto: "El mirar de Dios es amar"

Dicen que la belleza está en los ojos de quien mira. ¿Estará también el amor? ¿Cómo es el mirar de Dios y el de Paula?

Silencio breve

Que grande es mirar la vida y las personas con los ojos de Jesús, como lo hizo Paula. Ojos que saben mirar y contemplar, descubrir sorpresas, llorar, sufrir, pero también reír. Dialogar, escuchar... Desde los ojos se manifiesta y se contempla el Misterio y la mirada se hace Sacramento.

Canto "El mirar de Dios es amar"

Paula no puede eludir la mirada de una niña. Ella supo mirar el rostro de las niñas y en ellas descubrir el amor de Dios. La mirada de Paula, es serena, llena de confianza, transparenta la misericordia y esperanza de Dios. El modo de mirar de Paula se manifiesta en la actitud de su vida, sencillez, humildad, agradecimiento, entrega, disponibilidad. La vida de Paula fue mirar a Cristo y dejarse mirar por Él.

¿Miro a Dios? ¿Me dejo mirar por Él?

Silencio breve
Canto "El mirar de Dios es amar"

Si el mirar de Dios y el de Paula es amar.... ¿Cómo es el mío?...
- mi mirar es frío...
- mi mirar es superficial...
- mi mirar es despectivo...

Yo que tantas miradas busco y deseo...
- ¿Me siento realmente mirada "mimada" por Dios?
- ¿ Me urge a disponibilidad y apertura la mirada de Paula?

Silencio breve
Canto "El mirar de Dios es amar"

Para alcanzar la profundidad de la mirada de Dios como Paula, es necesario saber mirar más adentro, más profundo, más allá que la mera realidad. Es necesaria una vida de intimidad con Dios.
La mirada de Dios Transforma nuestra mirada.

(Ponemos música suave y vamos recitando frases de Paula Montal, dejamos breve silencio entre una y otra)

  • " Para llegar a la cumbre de la perfección, hemos de practicar la humildad y la obediencia; sólo con estas dos virtudes nos uniremos con Cristo."

  • " Madre ¿por qué me habla tanto del cielo? ¿No ve como tenemos que andar por el suelo?... Si hija... Hemos de tener los pies en el suelo, pero la cabeza y el corazón en el cielo"
  • " Hágase en todo la voluntad de Dios"

  • " Cuando hable con el Criador, que no me interrumpan las criaturas, pues sería tanto dejar todo por la nada"

  • " En la oración de la mañana hemos de procurar encender el brasero del amor de Dios y conservar el rescoldo durante el día, basta en la oración de la tarde apartar la ceniza para que arda de nuevo"

Canto "Tened la mirada de Jesús"

La oración en actitud de abandono amoroso y confiado transforma la vida y la mirada. No sabemos lo que Paula vislumbró, lo que comprendió o lo que experimento. Lo único que sabemos es que acepto plenamente la misión que se le confío y que la vivió con sencillez y generosidad. Ella abrió su humilde tierra para hacerse surco, seno fecundo en la Iglesia, de un Dios que le transformó la vida y la mirada. Por ello Paula es el rostro entrañable y materno de Dios porque toda su vida fue un constante. "Hágase"

Canto final "Pon los pies en la tierra"

María Teresa Calvo Villacampa