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Cantemos
al Señor un cántico nuevo, cantemos un canto con dulzura.
Entonemos salmos y tomemos el pandero, el salterio festivo con la cítara.
Toquemos la trompeta en la luna nueva y movamos los címbalos y
todos los instrumentos músicos cantando a Dios.
Porque lo ha engrandecido gloriosamente y ha hecho maravillas en su Santo.
Creó
un hombre nuevo sobre la tierra, que se llamó José.
Y porque era justo, le concedió sus bendiciones.
Lo adornó con virtudes y lo eligió de entre todos los hombres.
Le dio el sacerdocio y le vistió con la estola de la gloria.
Para que presidiera al pueblo y velara con celo por su Señor.
Haciendo
miembros de Cristo a todos los hombres, participantes de la naturaleza
divina.
Arrancando y destruyendo, dispersando y esparciendo, edificando y plantando.
Para que llegase a Roma y fuese allí padre de los pobres y mentor
de los huérfanos.
Educando a muchos en la justicia y enseñando a todo el pueblo la
verdad.
Pues los párvulos pedían pan, y no había quién
se lo repartiera.
Todos
pedían llorando y no había quién se conmoviera.
Cesaban las lágrimas de todos los ojos y se conmovían.
Decían: ¿Es que contiene el Espíritu del Señor
o son así sus pensamientos?
He aquí los ojos del Señor sobre los pobres y el Señor
escuchó sus deseos.
Envió a José que hizo prodigios y condujo a todos los hijos
al Señor.
Fue
Doctor de los párvulos y tuvo palabras del Señor en su boca.
Les dio leche abundante y expulsó de ellos el trigo viejo fermentado.
Predicó a Cristo crucificado no con la sublimidad de los sermones
y de la ciencia humana, sino manifestando el Espíritu y la virtud.
Pues la fe de los pueblos no es por la ciencia de los hombres sino por
la virtud de Dios.
El
fundó una Orden de sacerdotes nueva sobre la tierra.
Que envió por las ciudades de la tierra muchos operarios del Señor
predicando el evangelio.
Que educó a niños pobres, como pastor a su grey.
Que enseñó doctrina y mandatos de Dios con toda paciencia.
Que atrajo a los hombres a Dios como los peces del mar y como los reptiles
que no tienen guía.
Triunfó
de los impíos y se burló de toda su fortaleza.
Destruían, lo que se había conseguido y lo destruyeron.
Pero suscitó el Señor la Religión que vino oportunamente.
La reedificó como en los días antiguos y el impío
quedó confundido.
Porque Dios quiso que todos los hombres le busquen.
José
venció con el bien el fuerte combate de los malvados que le dio
el Señor.
Alabemos, pues, a José varón glorioso, en el día
insigne de su solemnidad.
Porque hizo prodigios en su vida y obró maravillas en la muerte.
Marchemos con ramas de árboles y cantémosle Hosanna.
Porque salió de esta vida y vestido de túnica blanca se
convirtió en columna del templo de Dios.
Bendito
el Señor todos los días y bendito por los siglos.
Que hizo tal sacerdote y envió tal operario a su mies.
Cantémosle un cántico nuevo, cantemos un canto con dulzura.
(Traducido del latín)
Nota.- El texto latino de este salmo fue entregado por los PP.
Cavanis a los participantes de una de las primeras reuniones que los Consejos
Generales de la Familia Calasancia tuvieron en Roma.
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