María,
peregrina
El Amor te urge, María, porque lo llevas en tus entrañas.
Delicadamente unes el Cielo y la Tierra; intuyes una necesidad
y estás, enseguida, dispuesta a servir.
Tu corazón se hace cada vez más grande porque
cada vez guardas más "cosas de Dios" en él
y, aun sin comprender, te fías: el Amor es tu vocación.
CANTO:
Gracias, Madre, por tu presencia
María
se pone en marcha hacia las montañas de Judea para visitar
a su prima Isabel.
Camina hacia Belén con José y, como una pareja
de peregrinos, buscan refugio en un establo.
Caminan hacia Egipto porque un rey ambicioso y sanguinario tiene
miedo de un niño pequeño y lo busca para matarlo.
CANTO:
Gracias, Madre, por tu presencia
Camina de
vuelta a Nazaret cuando un ángel les anuncia que el rey
Herodes ha muerto y que pueden regresar.
María es peregrina porque sabe orar al padre. Porque
camina hacia sus hermanos.
CANTO:
Gracias, Madre, por tu presencia
Porque tiene
esperanza y la despierta ante los hombres.
María es peregrina; va a la montaña de Jerusalén
o a la montaña de Judá o al exilio de Egipto
porque está movida por el AMOR.
CANTO:
Gracias, Madre, por tu presencia
TODAS
Enséñanos,
María, a estar siempre en marcha, a no quedarnos instaladas.
Haznos comprender que nuestra vida cristiana es un continuo
éxodo.
Abre nuestros ojos, nuestra mente, nuestro corazón
para que estemos en continua búsqueda.
Danos entrañas de misericordia y unos brazos abiertos
a nuestra realidad sin otro deseo que el de servir amando.