Escolapias

CURSO DE CONSTITUCIONES EN NOVICIADO DE AMÉRICA

REFLEXIÓN ORANTE DE NUESTRAS CONSTITUCIONES

M. Olga Montoya, Consejera general y encargada de la formación del Instituto, del 5 y 11 de julio de 2018 ofreció el curso sobre “Reflexión orante de las Constituciones”, en la casa del noviciado interdemarcacional de América en la comunidad Calasanz situada en Querétaro, perteneciente a la provincia Mexico-California.

 

Recibieron la formación  Janaína Gomes y Sui Gomes, novicias de 2° y 1° año respectivamente,  de la provincia de Brasil; Rocío Lucero, novicia de 1° año, de la provincia de Argentina-Bolivia, María Inés Minga, prenovicia de Ecuador. Y contamos con la presencia de la Madre Maestra, Madre Lourdes Flores Temoltzin.

 

Fue una oportunidad para conocer con mayor profundidad las Constituciones y Reglas, discernir a la luz de las mismas la vocación a la vida escolapia e ir madurando una mayor identificación con ellas.

 

La formación fue de carácter teórico y experiencial, dado que cada una de las participantes pudo contemplar su vida y su caminar en la Escuela Pía femenina desde una mirada orante, reflexiva, dinámica, acompañada del compartir fraterno.

 

En este marco fue muy importante la presencia de toda la comunidad formativa que comparte la vida diaria y también es nuestra educadora. La misma cuenta con la presencia de otras cuatro profesas mexicanas.

 

A lo largo de todo el itinerario formativo el grupo fue creciendo en confianza y disposición, lo que posibilitó la puesta en común de las riquezas de cada una, los cuestionamientos, las certezas en este caminar, y el deseo de continuar transitando este camino.

 

Cada día fue fundamental la oración personal y comunitaria, y especialmente, la Eucaristía con toda la comunidad.

 

Se enfatizó en la necesidad de vivir este momento de formación en el “aquí y ahora”, es decir, “con los pies en la tierra y corazón y cabeza en el cielo”, haciendo de la vida una continua acción de gracias, y siempre vigilantes de la luz del don de la vocación.

 

Es menester expresar lo rico de haber compartido esta experiencia con una hermana mayor, Madre Olga no solo compartió sus conocimientos sino su testimonio, la verdadera alegría de ser escolapia. Alegría que no está exenta de esfuerzos y dificultades, pero que sabe de “Quien se ha fiado“ (2 Tim).

 

Este espacio ha sido de gran enriquecimiento, agradecimiento y fortalecimiento para toda la casa de formación, y nos ha recordado (del latín “recordis”, volver a pasar por el corazón”) que somos arcilla en manos del Alfarero, en un proceso que implica toda la vida, pero que se cimienta desde ahora.