Prot. 77/2010

A TODAS LAS HERMANAS DEL INSTITUTO


Muy queridas hermanas.

En la fiesta del apóstol San Mateo y orando la Palabra que la liturgia nos ofrece, ha resonado muy fuerte en mi interior la invitación que Jesús hace a Mateo, recaudador de impuestos, hombre maduro en edad y con el corazón anclado en el dinero y en los afanes de este mundo. Circunstancias que pondrían en evidencia una clara imposibilidad para el inicio de un camino vocacional. Pero en medio de esa escena irrumpe una sencilla palabra: “Sígueme” y, nos dice el texto sagrado, que al instante Mateo se levantó y lo siguió. (Mt 9,9)

La contemplación de esta escena evangélica me ha llevado a poner por escrito algunas reflexiones e inquietudes que desde hace tiempo tengo interiormente con respecto a la pastoral vocacional. Inquietudes que deseo compartir con todas vosotras y a la vez os invito a reflexionarlas, orarlas y compartirlas en algún diálogo en comunidad.

Si recordáis en la carta del 13 de abril de 2008, os escribía desde esta misma preocupación pero haciendo hincapié en la pastoral de la permanencia, pastoral que cada una de nosotras, por fidelidad a la vocación recibida, hemos de cuidar con mimo, coherencia e ilusión.

En este momento deseo que nos centremos en la pastoral vocacional que hacemos y que hemos de hacer para invitar a las jóvenes de esta época a compartir nuestro carisma, nuestra espiritualidad y misión, nuestra vida fraterna escolapia.
Nos ayuda el recordar lo que nuestras Constituciones nos dicen: “Todas y cada una, firmes en el Señor, que no deja de ofrecer el don de su llamada, nos entregamos cada vez con más ardor a la labor de despertar y consolidar las vocaciones, recordando la palabra del Señor: La mies es mucha y los obreros pocos”. (C 89; R 68)

Con estos dos marcos de la Palabra de Dios y de nuestras Constituciones y Reglas podemos reflexionar juntas.

  • Admiro a Jesús en su itinerancia por hacer discípulos, por hablar del Padre, por invitar a la conversión, por ofrecer los dones que él poseía, por despertar nuevas vocaciones para el Reino. A la vez observo a los políticos del mundo de hoy que recorren kilómetros por ganar un voto para su partido.

    • También me pregunto si nosotras escolapias no tendríamos que salir un poco más de nuestras casas para juntarnos con la gente, para encontrarnos con los jóvenes y con los menos jóvenes, con las personas, que como ovejas errantes por el mundo, buscan quién les ofrezca una Palabra de Vida.

    • Me asombro cuando las hermanas de Asia nos hablan de su pastoral vocacional y van de isla en isla en Filipinas, de pueblo en pueblo en la India y desde Jap ón visitan dos o tres veces al año Vietnam para encontrar nuevas vocaciones.
  • Admiro a Jesús que sabe observar y ver más allá de lo que ve: “Vio al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos”. Como os decía en el inicio de la carta reúne todas las condiciones para que en cualquier noviciado no se le recibiera por múltiples razones: Edad adulta, condición social peligrosa, pertenece al grupo de los llamados “pecadores”, en la sociedad judía, con costumbres arraigadas en su vivir …,

    o ¿Será que las escolapias hemos de pasear más por las calles de nuestras ciudades y pueblos y observar qué mujeres, jóvenes o adultas, estudiantes o trabajadoras, viven como si no vivieran, porqué no han encontrado el verdadero sentido de su existencia?

    o ¿Será que las escolapias, centradas en nuestra tarea educativa de la escuela, con los más pequeños y adolescentes se nos ha olvidado que el Señor sigue llamando a mujeres, jóvenes y adultas de nuestra sociedad?

  • Admiro la valentía de Jesús que sabe invitar de manera clara y decidida: “Sígueme”. Pensaba que, sin esa invitación directa, Mateo hubiera seguido de por vida sentado en su mesa de recaudador de impuestos, sin gozar de la intimidad del Maestro ni de la aventura apasionada de ser discípulo y misionero enviado.

    A la vez la Iglesia se hubiera perdido un gran apóstol, un gran misionero y un gran evangelista.

    Jesús no tiene miedo al ridículo ni a la decepción de recibir una negativa a su invitación, bien sabe que la persona es libre de decidir si o no. Pero decididamente invita: “Sígueme”.

    o Recordaba con dolor cómo a veces algunas teorías sobre el respeto a la persona han neutralizado estas invitaciones claras y sencillas. También ha podido pasar que, en algunos momentos, nuestra propia mediocridad o insatisfacción personal, nos ha llevado a no poder ofrecer con pasión el carisma escolapio y nuestro propio estilo de vida consagrada.

    o Me acordaba de las personas qua a mí me invitaron a seguir a Jesús y sentía profundo agradecimiento. Conozco a otras muchas que también han sabido invitar y en la actualidad hay muchas escolapias que invitan y acompañan a futuras escolapias. ¡Gracias hermanas!

    Hermanas, desde esta reflexión compartida y con el deseo de revitalizar en nuestro Instituto la pastoral vocacional quizás nos pueda ayudar:


    El preguntarnos en cada comunidad cómo nos entregamos hoy con ilusión a la labor de despertar nuevas vocaciones escolapias.

    El decidirnos en cada Demarcación por organizar y realizar la pastoral vocacional más allá de nuestras obras educativas, de nuestros pueblos o ciudades.

    El animarnos a invitar a aquellas mujeres, jóvenes o adultas, que el Señor pone en nuestro camino, y que todavía no han encontrado el sentido de su existencia por no haber descubierto su propia vocación

  • En este deseo de seguir cuidando nuestra pastoral vocacional no podemos olvidar nuestra cita al encuentro orante que todo el Instituto tenemos por las vocaciones el primer domingo de cada mes. Desde estas líneas agradezco a Mª Elena Gonzalez que desde Bolivia nos ha ido mandando la oración que ha caldeado nuestros corazones este año. También agradezco a Elvia Carreño el aceptar la petición de que sea ella, desde Cuba, la que en el año 2011 nos ayude a pedir al dueño de la mies hermanas para la Escuela Pía. La oración siempre llega al Señor que cumple su Palabra y, en este momento, en nuestro Instituto son 117 jóvenes las que tenemos en la formación inicial.

    También comunicaros que, como fruto de la Conferencia Regional de España, decidimos nombrar una Comisión de Pastoral Vocacional para que nos ilumine en este camino. Está formada por: Isabel Giménez, Teresa Capitán e Isabel Mochales. Su trabajo será fecundo para todas.

    Otro motivo para dar vida a nuestra pastoral vocacional es la XXIV Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Madrid, del 16 al 21 de agosto, con el tema: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (Col 2, 7). Es un momento para que desde los secretariados de educación o de pastoral se trabaje con alumnos y exalumnos y, especialmente para las escolapias de España, en la medida de lo posible se participe con nuestros grupos en este encuentro mundial de jóvenes con el Papa. A nivel de Familia Calasancia hay todo un movimiento organizativo para hacernos presentes. Los Superiores Generales ya estamos citados para el día 17 de agosto.

    Hermanas, en esta fiesta del apóstol San Mateo yo también he celebrado fiesta dedicándome a dialogar con todas vosotras a través de esta carta. Pido al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo que vuelvan a ilusionar nuestros corazones y a recrear nuestra esperanza para que abramos nuestras casas e invitemos a compartir nuestra vida escolapia a las nuevas vocaciones que van a llegar.

    Mi abrazo fraterno para cada una.

Divina García, Sch.P.
La Superiora General

Roma, 21 de septiembre de 2010
Fiesta del Apóstol San Mateo