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La Profesión Perpetua de nuestra hermana Rosana Aparecida Pires Jacinto nos sirvió para dar gracias a Dios por la llamada que Dios le hizo a ella para seguirlo y servirlo en la Escuela Pía y para anunciar, por medio del Triduo Vocacional, que el Señor continua despertando en el corazón de muchas jóvenes el deseo de seguirlo como religiosas escolapias. Con estas motivaciones en la mente y en el corazón, comenzamos a prepararnos para vivir con intensidad esta gran fiesta que, por gracia de Dios, se realizó en el día dedicado a nuestra Santa Fundadora, 26 de febrero de 2011.
En el mes de enero, con el párroco, P. Wantuil Gonzaga, Junior, del Santuario San Juan Bautista, lugar sagrado en que Rosana inició su camino de fe, recibió todos los sacramentos y despertó para la Vida Religiosa, planeamos la estructura del Triduo Vocacional que, con entusiasmo y mucha dedicación de un grupo de hermanas y cooperadoras escolapias fue concretizado, como había sido pensado.
Los tres días de la vivencia del Triduo Vocacional en la modesta y acogedora ciudad de Barão de Cocais-MG fueron intensos. Cada día, mañana y tarde, enviadas de dos a dos, como verdaderas discípulas anunciando la Palabra de Dios, iban a las clases de las 11 escuelas públicas de la ciudad y, para los alumnos – niños, adolescentes y jóvenes- hablaban, por medio de dinámicas, de los valores cristianos. Fueron más de 3200 alumnos que, atentos, experimentaran que la vida es el valor supremo y que toda acción nuestra es para tornarla más plena, como nos habla el propio Cristo – “Yo vine para que todos tengan vida y la tengan en abundancia” ( Jo 10,10).
Cada día, con las sandalias gastadas y con las ropas sudadas, el grupo de misionarias escolapias se dirigía al Santuario de San Juan Bautista y, allí, hasta las 18h estaban prontas para acoger al pueblo que iba llegando para participar de los encuentros preparados: hora santa vocacional, encuentros con los jóvenes y con los matrimonios y la Celebración Eucarística vivida con grande fervor por todos los fieles. En los encuentros y en las celebraciones, el Santuario estuvo iluminado por rostros repletos de amor a Dios; gente que ama y sabe acoger, escuchando libre de todo preconcepto. Convivir con el pueblo sencillo y humilde de Barão de Cocais, hacía pensar en el texto evangélico: “Te alabo, ó Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios y doctores y las revelaste a los pequeñitos” (cf. Mt 11,25).
Como punto álgido del Triduo Vocacional, que en realidad se transformó en cuatro días de placentero trabajo, se realizó un momento reservado especialmente para los niños de la catequesis. En la mañana de la gran fiesta, 26/02, participaron más de 150 niños que oraron, cantaron, jugaron e hicieron que se cumpliese una vez más la razón de nuestro existir: educar desde la tierna edad en la piedad y en las letras.
Como miembros de una misma familia, se juntaron al grupo de misionarias escolapias que allí estaba, otras hermanas escolapias, hermanos escolapios, amigos y educadores para juntos celebrar el SI generoso de Rosana que, movida por Dios, consagró a El toda su existencia. Fue una celebración vivida por todos con gran fervor y alegría. Se sentía la felicidad que brota del corazón de quienes siguen a Jesucristo y buscan realizar la voluntad del Padre.
¡Damos gracias al Señor por tan grande regalo!
Damos gracias al pueblo de Dios en Barão de Cocais, ¡su fervorosa fe nos edificó!
¡Damos gracias a nuestras hermanas y colaboradoras escolapias que se dispusieron a vivir esta experiencia vocacional!
¡Damos gracias a Rosana por su entrega constante a Dios en la Escuela Pía!
Valéria Pereira Costa, Sch.P

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