BOLETÍN
INFORMATIVO |
|
|
|
|
Enseguida vimos sus rostros y los brazos a lo alto dándonos la bienvenida. Elvia, Sonia y Dulce nos esperaban desde hacía casi cuatro horas pero la alegría del encuentro nos borró a las cinco el cansancio. Nuestra casa de Guanajay está a 28 kilómetros de la Habana y con una tormenta de agua inmensa recorríamos la carretera oscura y solitaria porque en la autopista, deteriorada por el tiempo, no se ven coches ni de noche ni de día, es algo insólito en el tiempo en el que vivimos pero así es en ese país. Llegamos a nuestra casa y el Señor nos esperaba, la capilla está en la entrada y una siente un profundo descanso cuando postra su corazón ante el sagrario después de tan largo viaje. Nos dimos las buenas noches y con mucha sabiduría nuestra hermana Elvia nos a descansar hasta que nos despertáramos para poder estar a “tono”, los demás días, con todas las actividades y encuentros que ellas habían organizado. La paz de la noche nos acerca en muchos momentos al corazón de Dios y allí el descanso reconforta nuestro cansancio. El reloj de la parroquia se encargó de avisarnos de que el sol ya brillaba alto y, poco a poco, fuimos apareciendo las cinco. De nuevo la alegría inmensa de encontrarnos juntas. Disfrutamos de un desayuno sosegado para dialogar y concretar el plan de estos días, con emoción veía cómo se iban llenando las hojas de la agenda del día 18, 19, 20 …., poco a poco os la vamos a ir contando. ¡Ah! quedaba una cosa importante, abrir las maletas, esto es algo que siempre me gusta, gozo al ver gozar a las hermanas con las cosas que preparamos pensando en que les sean útiles y les hagan ilusión. Sin darnos cuenta era mediodía, qué bien se está cuando se está bien y cómo pasa el tiempo rápidamente. En estos momentos el reloj vuela. Por la tarde primer contacto con la realidad. Elvia nos acompañó por el centro de Guanajay, podéis imaginar hermanas la emoción que sentimos al pasar por nuestro colegio. En la actualidad es escuela de primaria y está funcionando. No pudimos entrar pero desde la puerta vimos el patio e imaginamos lo que nuestras hermanas habían gozado en ese colegio y lo que nuestras hermanas sufrieron el día que los milicianos las obligaron a salir. La visión de las calles es triste. Los edificios amenazan ruina la mayoría, pero recuerdan un pasado de esplendor y belleza. La colonia española, la plaza con el quiosco de la música, el teatro, las casas de estilo colonial con bellísimas fachadas que hoy muestran los efectos de un sistema que ha olvidado la verdad, la bondad y la belleza para el pueblo. Casi no podíamos creer que no hubiera tiendas, ni peluquerías, es otra imagen de ciudad donde al cruzarte con las personas intuyes muchos deseos que han quedado truncados en el fondo de sus corazones pero su mirada brilla y siempre te hablan de una esperanza para el día en el que las cosas puedan cambiar. Al final del paseo nuestro corazón estaba impresionado y triste. Después de rezar vísperas y de la cena nos fuimos a la parroquia. Con la comunidad parroquial teníamos la oración por la unidad de los cristianos. La parroquia nos impresionó mucho, nuestro hermano el P. Francisco Carreró, escolapio, es el párroco y su parroquia, incluida la sacristía, es colegio, patio de recreo, salón multiusos, casa abierta para todos. Allí todos se encuentran bien y son escuchados. Como anécdota para compartir, un señor que vende helados en la calle, suele mirar por la rendija de la puerta del patio de la parroquia donde nuestros niños juegan y dice: “En el único sitio donde a los niños se les ve felices en Guanajay es en el patio de la Iglesia”. ¿Por qué será?
El miércoles día 19 era día comunitario. Dedicado al encuentro personal con las hermanas, siempre siento que me acerco a tierra sagrada. Carmen se dedicó a todos esos asuntos importantes de los libros de la comunidad. Las crónicas que nos vamos encontrando son verdaderas joyas, a veces pienso que sería bueno transcribirlas en el ordenador porque realmente son páginas de nuestra bellísima historia porque describen la vida, generosamente entregada de tantas hermanas que nos han precedido. Por la tarde Sonia nos acompañó a ver otra parte de Guanajay, barrios que lindan con fértiles campos que están sin cultivar. Quizás aquí la filosofía de este país no recordó que cada pueblo tiene su propia riqueza en la tierra que el Señor puso a sus pies. Esta realidad es una de las cosas que a Carmen y a mí más nos impresionaban, ¿Cómo no cultivar esa tierra? ¿Cómo pueden pasar necesidad teniendo un terreno tan fértil a sus pies?. Una vez más el caos de una filosofía que no reconoce el valor de la dignidad de la persona, el poder transformador del trabajo creativo, el derecho a la propiedad privada y la necesidad del progreso de los pueblos. ¿Cuándo caerán las escamas de los ojos? Visitamos a una enferma de cerca de 90 años. Un matrimonio muy anciano con un hijo mayor que los cuida y que es algo retrasado. Son los milagros de la pobreza. Nuestras hermanas se encuentran con los enfermos y ancianos y les llevan la alegría de su presencia. Ellos sufren porque no nos pueden ofrecer una taza de café.
El jueves día 20 teníamos programados diversos encuentros. Vino a comer un matrimonio, amigo de la comunidad. Lo que escuchábamos parecía de ciencia ficción pero era realidad. Los niños nos esperaban con ilusión y nos prepararon una excursión por su barrio y la orilla del mar. Gozaban al enseñarnos la belleza de aquel lugar y, como vieron que las caracolas de mar nos llamaban la atención, nos las ponían en las manos invitándonos a que nos la pusiéramos en el oído para escuchar el sonido del mar. Se sentían felices y nosotras también. Estas caracolas es el regalo que hemos traído a nuestras hermanas de Roma. Todo un símbolo. La noche nos esperaba con otra grata sorpresa. Nanito, un joven de Guanajay que ha hecho una experiencia de vida comunitaria con los escolapios, viajaba al día siguiente a Colombia para iniciar su noviciado y la comunidad de la parroquia, le había preparado una oración de despedida. Fue entrañable y profunda se sentía la emoción. Desde estas líneas Nanito apoyamos tu vocación con nuestras oraciones.
La mañana del viernes, día 21, la teníamos para dialogar en comunidad con nuestras hermanas el folleto: “Comunidad, casa y escuela de comunión”. Iluminar su realidad de comunidad “en lugar de frontera” donde ofrecen una “educación no formal” me hacía recordar los primeros años de Calasanz en el Trastévere de Roma y los primeros años de Paula Montal, catequista en su parroquia de Arenys. Raíces carismáticas para una misión que está como centinela en lo alto, esperando el día de la salvación. El P. Carreró nos invitó a comer en la parroquia, nuestro comedor fue la sacristía. Como se relativizan las cosas en estos países. Myrella, mujer delicada y muy servicial, me recordaba a la suegra de Pedro, nos preparó un rico almuerzo. Quiero recordar que aquí comprar cualquier cosa es bastante difícil y todo requiere mucha creatividad, generosidad y esfuerzo. La tarde fue intensa tuvimos encuentros con los diversos grupos de la parroquia con los que trabajan nuestras hermanas: Los acólitos, 14 niños y niñas, que se encargan de cuidar las celebraciones litúrgicas. Dialogamos con ello el tema del servicio desde el texto del lavatorio de los pies. El grupo de los que se están preparando para recibir el bautismo, no importa la edad, se inician en la vida cristiana. Cuando pensamos que en 53 años este país no ha podido ser evangelizado aún nos admiramos más de los brotes nuevos de fe que se perciben entre la gente sencilla del pueblo y muy especialmente en estos niños, adolescentes y jóvenes que nuestras hermanas atienden. Después de cenar vimos en casa la película “Suit Habana”. Un baño de realismo cubano que te deja sin palabra. En este país dicen que nada es lo que parece pero la película, sólo con imágenes, nos muestra una cara muy real de esta sociedad. Cuando la película acabó recordaba la letra y la música del coro de los esclavos hebreos de la famosa opera Nabucco de Verdi. Esperar y esperar porque la tierra prometida llega.
El sábado, día 22, era un día dedicado a todos los grupos de la parroquia. Es el día que no hay escuela y nuestros niños y jóvenes acuden contentos a las actividades educativo-recreativas. Hace 8 años que han iniciado el movimiento scout y ya tienen tres niveles. Cada grupo nos expuso sus actividades y nos prepararon un power point para darnos a conocer la realidad geográfica e histórica de Guanajay y de Cuba. Tuvieron la delicadeza de preparar una hermosa exposición con todas las actividades que habían hecho durante el año. Y como os decía antes esta exposición en uno de los ángulos de la misma iglesia. Compartimos la comida con el grupo de mujeres. Es necesario escucharlas y oír más allá de lo que exponen y cuentan. Las damas de blanco son simplemente la punta del iceberg de la mujer cubana que lucha por ofrecer a los suyos una vida más digna y cuida los valores que transmite en la familia aunque sea enseñando a vivir esa doble cara de la realidad. También el grupo de matrimonios se quiso hacer presente y es emocionante ver cómo necesitan el apoyo de la comunidad para salvaguardar su propia familia. Nuestras hermanas cuidan la pastoral familiar y las familias las quieren y cuidan de ellas. Al final del día la palabra: GRACIAS se nos quedaba pequeña. Nuestras hermanas siembran y siembran muy bien, sin duda que la semilla dará mucho fruto en el tiempo de Dios. Día para recordar a las últimas escolapias que han salido de la isla: Felisa, Lucia, Flor, Elisabeth, Laura …, y Ana García Novo. Desde estas líneas nuestra más sincera acción de gracias para cada una.
El domingo nos lo habíamos reservado para nuestro “encuentro festivo”. La eucaristía a las 10 de la mañana, con toda la comunidad parroquial fue entrañable. Los acólitos embellecieron la celebración y la comunidad, con profunda reverencia cantaba y oraba. Me recordaban al pueblo de Israel alrededor del altar y de la Palabra. Saludamos y dialogamos con muchos y de todos algo aprendimos. De allí nos fuimos a “Las Terrazas”, oasis preparado para los turistas. Allí todo parece bello. Buscamos un lugar tranquilo para invitar a nuestros hermanos escolapios . Gozamos de la belleza de la naturaleza que te lleva sin darte cuenta a la alabanza espontanea. Cuba es bella se entiende que antaño la llamaran “la perla del Caribe”. Pero la verdadera belleza de sus gentes todavía no resplandece. De regreso entramos en Artemisa, pasamos por nuestro colegio. Allí está. Tuvo que ser muy bello, se mantiene deteriorado pero es colegio público. Emoción y tristeza juntas. Fuimos a la que fue nuestra casa, se la han dejado las hermanas a una familia. Un joven pintor y su madre que se abren camino en la vida y las hermanas saben ayudarles. Lemay Oliva es su nombre, tiene 25 años, nos enseñó sus cuadros y le compramos un bello paisaje cubano. En la cena nos acompañó el P. Carreró. Todos los domingos cena con nuestras hermanas porque a la vez que tienen un encuentro fraterno realizan el consejo parroquial y organizan todas las actividades de la semana. Misión compartida entre ellos y con los laicos.
El lunes esperábamos con alegría a nuestros hermanos escolapios: Angel Cuevas que vive en la Habana, atiende una parroquia, dirige el centro Reina donde se forman los jóvenes religiosos de diversas congregaciones y organiza la escuela de verano para educadores en colaboración con nuestras hermanas. Luis Felipe Leyva y Eduardo Pini viven en Guanabacoa y atienden un centro cultural y el acompañamiento de nuevos jóvenes que se sienten llamados a la Escuela Pía. Todos ellos forman una comunidad y tienen una relación fraterna muy bonita con nuestras hermanas. Gozamos con un café ilustrado con turrones en la casa, conversamos y compartimos realmente como hermanos. Nosotras aprendiendo, y mucho, de estos cuatro escolapios y de nuestras tres hermanas escolapias. De allí nos fuimos a las terrazas en una camioneta de verdaderos “pobres de la Madre de Dios”. La alegría de estar juntos nos hizo gozar. Para cada uno de ellos nuestra acción de gracias profunda. Por la tarde, ya en Guanajay, participamos de una bella actividad que hacen nuestras hermanas. Orar por las vocaciones en las casas de ancianos, o enfermos. Fuimos a casa de Onelia, viuda de 92 años, nos esperaba ilusionada. Las hermanas llevaban un cuadro de la Virgen de las Escuelas Pías y una bella oración preparada. Hicimos la oración y dialogamos con ella. Cuanta soledad necesitada de la pastoral de la escucha. Nos ofreció una limonada. Son muchos los ejemplos que hemos tenido en Cuba de las personas que te dan lo que necesitan, como la viuda de Sarepta. Siempre nos evangelizan cuando dejamos el corazón abierto a la sorpresa de Dios. El cuadro permanece una semana en sus casas para que oren ante él por las vocaciones escolapias. A la semana siguiente el cuadro viaja a otro hogar.
El martes 25 lo teníamos reservado para visitar la Habana y Angel Cuevas nos invitaba a comer en su parroquia. Recorrimos las calles de la Habana vieja y la Quinta Avenida donde están todas las embajadas. Belleza y deterioro. Lo que fue y lo que podía ser y lo que muchos esperan que sea. Casi te vas enmudeciendo a medida que recorres las calles. El tiempo dirá. La visita al centro Reina donde los jóvenes religiosos se forman es una esperanza, al menos se ve el papel de la Iglesia, madre y maestra, velando por los religiosos del futuro. Por la tarde esperábamos a toda la comunidad de la parroquia en nuestra casa y con el Power Point “Escolapias en el mundo” les fuimos explicando nuestra vida y misión. Gozaron mucho y una de las señoras nos trajo fotografías del colegio, de cuando ella era niña, de las fiestas y celebraciones que hacían…., cuántos recuerdos. Las medallas de Madre Paula para ellos eran una joya y nosotras gozábamos sabiendo que Madre Paula a cada una de sus familias protege y cuida. Era tarde, muy tarde cuando nos retirábamos a descansar pero el corazón esponjado al percibir esta comunidad de cristianos como levadura en medio de la masa. La fe nos dice que la masa fermentará y los panes llegarán a la mesa de todo el pueblo cubano.
El día 26 fue día de viaje. Teníamos un encuentro con nuestros pastores. A las 10 nos esperaba Monseñor Jorge Enrique Serpa, obispo de Pinar del Río. Me gusta visitar a nuestros obispos cuando hacemos la visita. Él valora mucho a nuestras hermanas y nos recibió sin prisa alguna, dialogamos largamente sobre nuestra misión en la isla. Como siempre nos pidió más escolapias para la isla ¿Alguna se siente con ánimo y fuerzas para esta misión? A la 13,30 nos esperaba Monseñor José Ciro en Mantua, a dos horas de camino de Pinar del Río, nos invitó a comer con él. Ya por la edad está retirado. Su hermana estudió con nosotras y él ayudó mucho a nuestras hermanas escolapias en el regreso a Cuba. Yo lo conocía porque había venido varias veces a nuestra casa de Roma. Gozó y nos hizo gozar. Su testimonio de vida fue impresionante. Nos bastó ver cómo vivía para reconocer en él a un hombre de Dios. De camino compartíamos las conversaciones tenidas con nuestros pastores y con el canto de las vísperas los kilómetros se nos hicieron cortos. Bien entrada la noche llegábamos a nuestra casa.
El jueves 27 dedicamos a dialogar con la comunidad, seguimos trabajando el documento: “La comunidad, hogar y escuela de comunión”, el presupuesto comunitario y todas aquellas realidades que habíamos vivido en esos día. Compartimos el almuerzo con nuestro joven pintor y vino a tomar café otro amigo de la comunidad. Por la tarde, esperamos a Dulce y Sonia que habían ido a la catequesis de la boca de Mariel y nos dirigimos a la Habana. A las 8 de la noche en el centro de los dominicos asistimos a una espléndida conferencia dada por un dominico de la universidad de Valencia sobre el tema: “Ciencia y Religión”. Nuestras hermanas acuden todos los meses a este centro para cuidar su formación permanente y encontrarse con otros religiosos.
El viernes 28 amanecimos con nostalgia, el hacer las maletas y las despedidas es lo que menos me gusta de esta misión. El realismo de la vida nos lleva en itinerancia y hay cosas que es mejor no pensarlas, simplemente vivirlas y recordarlas en el corazón. Las escenas del viaje, aeropuerto, retrasos, 12 horas en el aire…, y la alegría de encontrar a Conxa e Iris que nos esperaban en Fiumicino y al resto de las hermanas en la comunidad. Nuestra comunidad de Roma sostiene las visitas con la oración intensa de cada día de los que estamos con otras hermanas. ¡Gracias! Elvia, Sonia y Dulce que el Señor os fortalezca en medio de ese pueblo que confía en vosotras y os quiere. Pueblo que espera la salvación. Gracias por ser comunidad de frontera en esa bella isla del Caribe. Cuba fue antaño llamada la perla del Caribe hoy es la isla Margarita, que pertenece a Venezuela, la que lleva ese nombre ¿Por qué será? Quiero terminar estas líneas haciendo mención a una actividad preciosa que se está llevando a cabo en la isla: “La peregrinación de la Virgen, Nuestra Señora del Cobre”. Es una peregrinación que durará todo el año pero ya por los sitios que ha pasado ha sido un acontecimiento sin precedentes. El pueblo acude a la Madre y las raíces de la fe cristiana brotan. La Madre está con el pueblo cubano. Madre de la Caridad del Cobre ayuda y conforta a este pueblo que en ti espera. Divina García, Sch.P |