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Vivir en positivo
  

 Buceando en el libro de los salmos, encontramos infinidad de expresiones que nos ayudan a mantener el ánimo sereno, confiado, alegre, y positivo. Una bonita manera de empezar nuestro día es diciendo como el salmista: “Llénanos de tu amor por la mañana, para que así vivamos todo el tiempo alegres y dichosos” (Salmo 90,14).

A lo largo de la jornada, pequeños fragmentos de salmos, a modo de mantras o jaculatorias,  pueden ayudarnos a sentir la Presencia del Señor en nuestra cotidianidad y a vivir en positivo. Ahí tenéis algunos que pueden hacer bien a nuestro corazón, a veces desanimado.

  • Señor, ya de mañana escuchas mi voz. Te dirijo temprano mi oración y luego espero en ti. (Salmo 5,4).

  • Señor, Tú das tu bendición al justo y tu bondad lo cubre como escudo. (salmo 5,13)

  • Tú, Señor, no abandonas a los que te buscan.  (Salmo 9, 11)

  • Al abrigo del Altísimo me amparo. (Salmo 11,1)

  • Tú, Señor, nos cuidas y en todo tiempo nos proteges.  (Salmo 12,8)

  • Yo confío en tu misericordia, conozco la alegría de tu salvación y cantaré al Señor porque ha sido bueno conmigo.  (Salmo 13,6)

  • Pongo siempre al Señor ante mi vista porque a mi lado está, jamás vacilo. Por eso mi corazón y alma se alegran y mi cuerpo descansa seguro.  (Salmo  16,8-9)

  • Contemplaré tu rostro y cada día, al despertar, me saciaré de tu semblante.  (Salmo 17,15)

  • El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi libertador. ¡Oh mi Dios! Roca en que me refugio, tu eres mi escudo, mi fuerza y mi salvación. (Salmo 18,3)
  • Señor, tu mantienes mi lámpara encendida; mi Dios ilumina mis tinieblas. (Salmo 18,29)
  • Mi Dios me llena de fuerza y allana mi camino.  (Salmo 18,33)

  • El Señor es mi pastor, nada me falta… Fortalece mi alma… me acompaña tu bondad y tu favor mientras dura mi vida. (Salmo 23,1.3.6)

  • El Señor es mi luz y mi salvación ¿a quién puedo temer? Amparo de mi vida es el Señor, ¿por quién puedo temblar?  (Salmo 27,1)

  • Confía en el Señor, ¡ánimo, arriba!  Espera en el Señor,  (Salmo 27,14)

  • A tus manos encomiendo mi espíritu, y tú, Señor, Dios fiel, me librarás. (Salmo 31,6)

  • Los ojos del Señor están mirando a los que  lo respetan y ponen su esperanza en su bondad.  (Salmo 33,16)

  • Haced la prueba y ved cuán bueno es el Señor, ¡dichoso aquel que busca en él asilo!  (Salmo 34,9)

  • ¡Oh Dios, que valioso es tu amor! Los hijos de los hombres hallan abrigo a la sombra de tus alas. Se sacian con lo mejor de tu casa, los embriagas en tu torrente de delicias. En ti está la fuente de la vida y por tu luz vemos la luz.  (Salmo 36,8-10)

  • Esperaba en el Señor con gran confianza, él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. .. Feliz el hombre que pone en Dios su confianza... Señor, Dios mío,  cuántas maravillas y prodigios has hecho para nosotros, nadie se te puede comparar. (Salmo 40,2.5.6)

  • En Dios sólo descansa el alma mía, de él viene mi salud; mi salvación, mi roca sólo Él es, mi fortaleza: no he de vacilar…En Dios me refugio. (Salmo 62,2.9)

  • Señor Dios de los cielos. ¡feliz el que en ti pone su confianza! (Salmo 84,13).

Conxa Macip, Sch.P