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En la CARTA PARA EL DIÁLOGO, de abril de 2008, se nos invita a reflexionar, a orar, a dialogar en comunidad y a compartir nuestras reflexiones en esta página web, para ayudarnos, unas a otras, a buscar nuevos caminos para nuestra pastoral vocacional...
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| 7 La carta de M. General ha sido realmente una "carta para el diálogo", no sólo para la comunidad Provincial,sino también para la Conferencia Provincial que hace unos días tuvimos en México. Es importante abordar desde lo profundo este tema, para que mutuamente nos ayudemos a vivir nuestra vocación y fraternidad en clave evangélica. Gracias. |
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| 6 Agradezco la carta porque nos instala ante un tema que obviamente, merece que nos detengamos a pensar. Creo que son varias las aristas a tener en cuenta, comparto algunas: A veces tengo la sensación que hay datos que nos pueden impactar y resonar en el corazón hondamente. aunque después no actuemos en consecuencia. Con esto quiero decir que urge que no nos quedemos solo con la estadística en torno a las personas que pidieron la dispensa de sus votos: creo que no nos tenemos que detener (y a veces refugiar) en las causas personales que llevaron a estas personas tomar esa decisión. De nuestra parte, la valentía de analizar profundamente las causas institucionales que se conjugaron con las decisiones personales; para revisar juntas, buscar soluciones y, sobre todo, planificar los cambios que creamos necesarios para ofrecer una formación sólida a nuestras jóvenes. Tenemos que repensar también la formación específica de las personas que acompañan los procesos formativos (juniorado incluido). Hoy es una obviedad afirmar que no podemos formar religiosas solo por intuición. pero ¿actuamos en consecuencia?; ¿se dedican personas y tiempos reales para formarse en el acompañamiento?. A veces tengo la sensación de que somos muy organizadas y competentes en nuestros colegios y que jamás admitiríamos trabajar en ellos sin el debido diagnóstico, planificación y evaluación. ¿ponemos el mismo empeño y el mismo nivel de análisis y organización en la formación inicial de nuestras jóvenes. Comparto algo que decía una de mis hermanas en la reunión en la que dialogamos sobre la carta: "es necesario contemplar no solo la realidad y necesidades de las jóvenes. También estamos las del medio y las mayores". De parte de todas: apertura, respeto, desarrollar la capacidad de empatía; basarnos en lo esencial, que es lo que nos une; un llamado a seguirlo SÓLO A ÉL, pero con otros, en la Escuela Pía. Todas compartimos que la vida comunitaria nos ayuda o nos dificulta nuestra respuesta al Señor. |
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| 5 ¿Vivimos las relaciones interpersonales y comunitarias en clave de Evangelio, donde priman el respeto, el diálogo, la cercanía, la transparencia, la sencillez, la verdad, la bondad, la misericordia, el perdón.? ¿Ofrecemos una auténtica espiritualidad, profunda, vital, visible y comprometida, cimentada en nuestro seguimiento a Jesús de Nazaret y en respuesta a la llamada de Dios sobre cada una para la construcción de su REINO, desde la Misión compartida? Me permito reducir un poco el nº de preguntas y añadirle algo a esta dos, de las que nos han propuesto para reflexionar. Me resulta interesante que empecemos preguntándonos si "vivimos" si "ofrecemos"... Me resuena porque pienso que sentirnos vivas.., es necesario para poder ofrecer... Sentirnos vivas nos obliga a estar en sintonía, a necesitar del dialogo que nos acerca a la verdad de los otros, a la misericordia, al perdón. Sólo desde la experiencia vital positiva podemos hacer camino en las relaciones interpersonales y comunitarias que implican sencillez, transparencia, tolerancia, bondad para crecer en fraternidad. Ofrecer una vida autentica, de lo que sea., no tiene por qué ser cosa de héroes, mucho menos de vocaciones selectas., simplemente vivir desde dentro la trascendencia que Dios ofrece cada día a nuestra vida cotidiana, a nuestro ser de ESCOLAPIAS, saber a lo que estamos llamados y arriesgarse a vivirlo, si es compartiendo mucho mejor.., desde la confianza. Compartir con las hermanas, nos exige servir de bastón o sentarse a la vera del camino con las mayores, para recordar y contemplar nuestra historia, estar dispuesta a calzar las sandalia y hacer camino con las jóvenes, aunque nos lleven a lugares desconocidos, seguir soñando, disfrutando, con aquellas que venimos haciendo camino desde hace algún tiempo. Si confiamos en Dios y vivimos desde su misericordia es posible que escuchemos ¡MIRAD COMO SE AMAN.!, resuene en alguien y pueda crecer en su vocación. |
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| 4 A mí me ha llamado siempre la atención, y me sigue llamando, el hecho de que se hable tan poco de la Pastoral Vocacional. Sí que es cierto que se formulan peticiones sobre el envío de vocaciones, pero ¿realmente se vibra con un espíritu apostólico por la pastoral vocacional? Y yo me planteo, ¿será que nosotras no vibramos lo suficiente con nuestra propia vocación, que no creemos que sea lo mejor que le pueda pasar a una persona? ¿Será que no se nos ve vivir gozosas y felices desde lo que somos? ¿Será que nos falta hondura espiritual y tiempos y espacios intensos de oración que nos vayan configurando a Él y por eso no interpela nuestra forma de vida?. Creo sinceramente que la clave está en vivir cada día dejándonos enamorar más por Él y viviendo más hondamente nuestra dimensión esponsal. Lo demás... se dará por añadidura. |
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| 3 La carta de M. Divina me pareció muy bien, hace falta de vez en cuando que nos vapuleen. La hemos reflexionado en comunidad y sacamos copia para cada una para que se pueda subrayar. Sí es preocupante, pero es bueno que nos preocupemos todas, no sólo la M. General. Aquí alguna dijo cuando terminé de leer: guaquitin, guaquitin (que significa, latigazos van y latigazos vienen) y de verdad que hay que ponerse a profundizar si la Escuela Pía que vivimos es la que M. paula soñó. Y no será porque digan que el carisma pasó de moda, hoy más que nunca la familia necesita ayuda, las niñas y la juventud también... En fin que Gracias M. Divina, seguiremos rumiando la carta y haciéndola vida. |
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| 2 "Carta para el diàlogo", la trabajamos a nivel personal y comunitario. Despues de reflexionarla, respondimos a las siguientes preguntas: 1. Qué sentimientos suscitan en ti, esta información y comunicación fraterna? 2. Cuáles, crees tú, son las causas que motivan la deserción de nuestras hermanas? 3. Qué responsabilidades personales, comunitarias y Congregacionales asumes en la ausencia de vocaciones? 4. Qué propuestas y compromisos quieres hacer para dar una solución a esta situación planteada a nivel Congregacional y Provincial? Luego de orarlo lo compartimos en comunidad. Despues de compartirlo en comunidad, evaluamos nuestra promoción vocacional desde el proyecto Comunitario.
Muy linda y cuestionante la Carta. |
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| 1 Es cuestionante el asunto de la perseverancia hasta el final y la coherencia de vida. En diferentes ámbitos hay rechazo del "discurso" y se quiere ver la vida traducida en actitudes, entrega, servicio, ejemplo, ser testigos. En el caso nuestro, SER lo que estamos llamadas a SER. EL EVANGELIO no es negociable. La opción por la VC exige conocer a fondo las implicaciones de ser célibes. |
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