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PRESENTACIÓN
En
este Nº 2 de la colección: Espiritualidad Escolapia, publicamos
algunos Pensamientos de Paula Montal, precedidos de unos datos biográficos
breves, que pueden ayudar a interpretar mejor el significado de los mismos.
Agrupamos los Pensamientos por similitud de contenido y esto hace que
algunos se repitan en más de un apartado. Los presentamos tal como
han llegado hasta nosotras, sin ninguna nota introductoria, ni comentario.
Éstos pueden servir para nuevas publicaciones, como se ha hecho
con los referidos a la Oración, Nº 1, en esta colección
de opúsculos.
Leyendo y profundizando con cariño esos retazos del espíritu
y de la vida de Madre Paula, podemos percibir sus ansias..., "Mi
Amado para mí y yo para mi Amado.", sus preocupaciones...,
"¡Cuándo me uniré con mi Amado y daré
un abrazo a mi Santísima Madre la Virgen María!", sus
esperanzas..., "Con la humildad y la obediencia nos uniremos a Jesucristo",
sus deseos y supremos ideales..., "Deseamos ardientemente la bendición
de nuestro inmortal Pontífice Pío IX y su suprema aprobación
de nuestro Pío Instituto..."..., y sentimos contagiadas del
fuego interior de su corazón, de su santidad...
Los Pensamientos son, en su mayoría, pinceladas breves, pronunciadas
por la Madre en momentos y circunstancias diversas del acontecer cotidiano,
de una manera espontánea y coloquial, y que no fueron recogidos
y escritos hasta bastantes años después de su muerte, lo
que explica, en ocasiones, las pequeñas diferencias de redacción
de una misma idea. Porque son, repetimos, expresiones literales, que las
hermanas grabaron en su mente y en su corazón, tal como las oyeron
directamente a Madre Paula. Dado que nuestro archivo general fue presa
de las llamas en 1936, estos breves Pensamientos son "joyas",
expresiones encendidas de amor de Dios, que brotan con sencillez del corazón
de nuestra Madre Fundadora.
En ellos expresa Madre Paula elocuentemente su celo por la gloria de Dios,
su ardiente amor a Jesús, a la Santísima Virgen María,
a la Iglesia, sus deseos de gozar pronto de su presencia y la alegría
que esto le proporciona, su elevada y encendida oración, su espíritu
de obediencia, humildad y pobreza, la caridad ardiente de su corazón
para con todos, el gozo del sacrificio ante la contemplación de
Cristo crucificado, la plena aceptación de las pruebas y de los
sufrimientos, el deseo de una vida de perfección para sus hermanas,
sus afanes apostólico-educativos, su espíritu de contemplación...,
son trazos que Paula Montal vivió y quiso para todas las escolapias..
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Mª
Luisa Labarta, Sch.P
ALGUNOS
DATOS BIOGRÁFICOS DE PAULA MONTAL
La
vida de Paula Montal se puede dividir en tres periodos bien definidos,
de treinta años de duración cada uno. El primero abarca
la infancia y juventud (17991829), que transcurre toda en su villa natal.
Paula Montal nació en Arenys de Mar, provincia de Barcelona y diócesis
de Gerona, en España, el 11 de octubre de 1799, y fue bautizada
ese mismo día. Recibió el sacramento de la confirmación
el 4 de junio de 1803.
Del matrimonio pe sus padres, Ramón Montal, maestro cordelero,
y Vicenta Fornés, nacieron cinco hijos, Paula era la mayor. Pero
en la casa paterna vivían, también, cuatro hijos del primer
matrimonio de su padre. Hogar muy cristiano tuvieron gran cuidado y solicitud
en que fuese educada en los más profundos valores de la vida cristiana.
Huérfana a los 10 años tuvo que trabajar como "puntaire",
encajera, para ayudar a su madre y sacar adelante la familia.
Entre tanto, tomó parte muy activa en el apostolado parroquial
como miembro de la Cofradía del Rosario y de la Congregación
de los Dolores, destacando desde su infancia y juventud por su profundo
amor a María. Fue fiel colaboradora del párroco en la catequesis
de los niños y jóvenes. Realizó pequeños ensayos
docentes. Y fue en este periodo cuando constató como una necesidad
urgente de la Iglesia la educación integral humano-cristiana de
las niñas y de las jóvenes, la promoción de la mujer.
Fiel al llamamiento del Señor decidió consagrar totalmente
su vida a esa misión.
La segunda etapa de su vida (1829-1859), se caracteriza por su actividad
como fundadora: establecimiento de escuelas y formación de sus
miembros.
En 1829, superando las dificultades políticas y sociales de la
época y, acompañada por su amiga Inés Busquets, se
trasladó a Figueras (Gerona) para abrir su primera escuela. De
1829 a 1842 realizó una intensa labor educativa en Figueras, estableciendo
un amplio programa de materias para las niñas en el que rompía
la discriminación existente en relación con los niños,
a nivel legislativo y e&tatal. Allí aparece claramente perfilada
su vocación de educadora, escolapia y fundadora.
En 1842 estableció su -segunda escuela en Arenys de Mar, acentuando
el sentido cristiano que quería dar a sus escuelas. Siguió
Sabadell en 1846, realizada con el objetivo preciso de ponerse en contacto
con los padres escolapios, con cuyo carisma calasancio se sentía
totalmente identificada, por lo menos desde 1837. Quería integrarse
en la Escuela Pía para vivir la espiritualidad y las Constituciones
y Reglas de san José de Calasanz, además de abrir una escuela
para niñas.
En Sabadell se estructuró canónicamente la Congregación
con la espiritualidad y las reglas calasancias. Allíprofesó
el 2 de febrero de 1847. Pero en el Capítulo general tenido el
14 de marzo de 1847, no fue elegida Superiora general, ni Consultora de
la general, quedando alejada de la dirección del grupo, pero manteniendo
su responsabilidad de fundadora.
En el decenio (1849-1859) la Congregación creció con mucha
rapidez, tanto geográfica como numéricamente, bajo su impulso
directo. Realizó las fundaciones de Igualada, 1849, Vendrell, 1850,
Masnou, 1852, Gerona, 1853, Blanes, 1854, Barcelona, 1857, Sóller,
1857 y Olesa de Montserrat, 1859. De 1852 a 1859 fue Maestra de novicias
en Sabadell. En ese periodo profesaron 90 novicias, y en términos
generales, de 1829 a 1859, fue la formad ora de las 130 primeras religiosas
de la Congregación.
El tercer periodo (1859-1889) lo pasó todo él en Olesa de
Montserrat, un tanto alejada de la dirección del Instituto, y trabajando
intensamente en el reducido campo de acción que la obediencia le
había confiado: la comunidad y las niñas de Olesa de Montserrat.
Su actividad como superiora y directora abarcó todos los aspectos
organizativos de la puesta en marcha y el trabajo de la casa en su doble
vertiente: comunitaria y escolar. Procuró para su colegio un ambiente
de familia, donde se hermanaban la alegría con un trabajo escolar
intenso, y la profunda formación cristiana de las alumnas. Se distinguió
por su espíritu de oración, amor a los pobres y fidelidad
al cumplimiento de las Constituciones y Reglas.
En Olesa de Montserrat vivió con intensidad todos los problemas
y alegrías de la Congregación, proyectando en su propia
actividad y en la de todas sus hermanas su testimonio de vida entregada
totalmente a Dios, a través de la tarea educativa, y en sus últimos
años, a una oración intensa y confiada.
Su existencia se fue apagando lentamente y el 26 de febrero de 1889, después
de una dolorosa enfermedad, se durmió suavemente en el Señor,
tras haber exclamado con voz clara y la mirada fija en un punto: "Madre,
Madre mía."
La vida de Madre Paula Montal se puede definir como vocación de
amor y servicio a la niñez y juventud femeninas, a través
de la educación cristiana y promoción integral de las mismas.
A su muerte, la Congregación de las Hijas de María, Religiosas
de las Escuelas Pías, por ella fundada, tenía 19 casas,
distribuidas en dos provincias, 308 religiosas y 35 novicias.
El reconocimiento de su vida virtuosa y de su fama de santidad ha llegado
hasta nuestros días. Y tras un largo Proceso de Canonización,
comenzado en Barcelona, el 3 de mayo de 1957, el papa Juan Pablo II la
proclamará Beata el 18 de abril de 1993.
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1.
"Cuando hablo con el Criador que no me interrumpan las criaturas,
pues sería muy tonto dejar el todo por la nada."
2.
"Sed almas de oración, sólo así progresará
nuestro amado Instituto."
3.
"... La oración es un ratito que tenemos para conversar
con el Esposo, para recreamos con Él."
4.
"Al admirar la naturaleza se conmovía: "Dios mío,
¿quién lo haría sino Vos?"
5.
"Salvemos las familias enseñando a las niñas
el santo temor de Dios, y que Su Majestad sea glorificado por medio
de sus tiernos corazones."
6.
" ¡Qué placer me causa, Dios mío, el pensar
que en esta hora tantas niñas te alaban!"
7.
Cuando salía al jardín se detenía en cada árbol,
en cada flor y decía a las que le acompañaban: "Dime,
dime, ¿quién sino Dios podía crear tanta hermosura?
Sea bendito y alabado el Señor que os ha creado."
8.
"Santo, Santo, Santo, Señor, se os repite en tantas
partes..., y por tantas niñas. ¡Qué hermoso
ha de ser este canto en el cielo!"
9.
"Para hacer oración, cerrad los ojos del cuerpo y abrid
los ojos del alma."
10.
"Adiós, Amado mío; yo os entrego mi corazón."
(Al retirarse a descansar se asomaba al Sagrario y decía
esta jaculatoria).
11.
"Mira, Amor mío, yo me vaya descansar; en el Sagrario
te dejo mi corazón: que te ame siempre sin cesar..., y cuando
yo vuelva mañana por él, que me lo entregues hecho
un ascua de amor... y que este amor sea sólo para Ti y para
tu Madre y mi Madre, la Virgen Santísima... Cuando mi corazón
esté dispuesto de esta suerte, entonces envíame cruces
y penas, que todo lo sufriré con alegría... Mas, si
un instante de mi vida he de dejar de amarte, ¡oh!, entonces,
quédatelo; no me lo devuelvas, pues no lo necesito más
'que para emplearlo en tu amor."
12.
"¿ Es posible, Amor mío, que haya un solo ser
que no te ame? Yo no lo comprendo; pero si hubiera alguno, que mi
corazón Te ame por él."
13.
Una hermana que la escuchaba, le dijo un día: Madrecita,
qué golosa es usted... Le contestó ella. "¿
Me has oído...? En lugar de estar escuchando, . podías
venir a mi lado, y en vez de un corazón podíamos ofrecerle
dos a Jesús."
14.
Cuando leía o le leían las obras de santa Teresa,
juntando las manos y elevando los ojos al cielo exclamaba: "¡Sí,
Dios mío! Que muero porque no muero."
15.
"¡ María es nuestra Madre, y la Madre de Jesús!
Dime, ¿no te conmueve este pensamiento? ¡Pensar que
somos sus hijas! ¡Oh! Qué alegría experimento
de pensar que muy pronto vendrá a buscarme Y me llevará
en su compañía."
16.
"Basta, basta; ahora los ojos al suelo Y la mirada al cielo.
Pensemos un poquito en lo que acabas de leer; pues la lectura espiritual
es como la comida, que si no se mastica no se digiere bien, Y si
no se digiere no nutre."
17.
En sus últimos momentos: "¡Ay Madre mía,
venid, sí, venid!"
18.
Cuando por su poca vista no distinguía la luz del Santísimo,
exclamaba angustiadísima: "jOh Dios mío, cómo
os dejan a obscuras!"
19.
Cuando sabía que algunas se dormían en la oración,
les decía: "¡Cuán ricas sois, pues que
no teniendo nada que pedir al Señor os podéis dormir."
20.
"Infiltrad en el corazón de las niñas el amor
a la oración, a la virtud, regadlos con buenas aguas Y darán
bueno frutos."
21.
"Loado sea Dios que tanto favorece a este Pío Instituto"
(Crónica de Vendrel!).
22.
"De noche Y día le estoy clamando al Todopoderoso"
(1ª carta al P. J. Fucile, Sch. P.; se refiere a la aprobación
del Instituto).
23.
"Rogaré a Dios para que dé salud a Vuestra Paternidad,
para que pueda cumplir mis grandes deseos" (1ª carta al
P. Fucile).
24.
"... Más de mil veces me he encontrado con el espíritu
a las sagradas plantas de nuestro Santo Padre, el Sumo Pontífice,
desahogándole mi interior y pidiéndole que nos conceda
ser unas verdaderas hijas de nuestro glorioso Padre san José
de Calasanz" (1ª carta, P. J. Fucile, Sch.P.).
25. "... Dios, en sus misericordias, se ha dignado acoger propicio
nuestra obra..." (2ª carta al P. Jenaro Fucile, Sch.P.).
26.
"Yo no puedo hacer otra cosa que rogar al Altísimo en
mis pobres oraciones" (4ª carta al P. J. Fucile, Sch.P.).
27.
"Pido para que se acelere el día en que el Instituto
sea declarado digno hijo de la Iglesia" (2ª carta al P.
J. Fucile, Sch.P.).
(Positio,
págs. 613-619 y cartas.)
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1.
"¡Cuándo me uniré con mi Amado y daré
un abrazo a mi Santísima Madre la Virgen María!"
2. "La humildad y la obediencia nos conducirán a la
patria celestial, donde tendremos la dicha de ver a nuestro amado
Esposo de nuestras almas."
3. "Hablemos de nuestro Amado (Amor), dejemos las cosas de
la tierra, puesto que hemos de ir al cielo."
4. "Adiós, Amado mío; yo os entrego mi corazón"
(al despedirse del Señor en la capilla para acostarse).
5. "Mi Amado para mí y yo para mi Amado (jaculatoria
que recitaba al despertarse por la noche).
6. "... La oración es un ratito que tenemos para conversar
con el Esposo, para recreamos con Él.
7. En las enfermedades y achaques repetía: "Éstos
son los regalitos de mi amado Esposo; ayúdeme a darle gracias.
"
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1.
"¡Qué alegría hermanas, vemos en el cielo!"
(Carta a la novicia).
2. "... El gozo y la alegría que experimenta mi espíritu..."
(1ª carta al P. Jenaro Fucile).
3. "Dios ha llenado de santo júbilo nuestras almas y
enajenado de placer nuestros corazones" (2ª carta al P.
J. Fucile, Sch.P.).
4. "... Embargado nuestro espíritu por la fuerza de
nuestra gratitud sirve a Dios con toda la expansión de su
placer..." (2ª carta al P. J. Fucile, Sch.P.).
5. "El gozo de mi alma, no soy capaz de poderlo ponderar con
la pluma en esta carta" (4ª carta al P. J. Fucile).
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UNIÓN
CON DIOS..., DESEO DEL CIELO...
1.
"¿Cuándo me uniré con mi Amado y daré
un abrazo a mi Santísima Madre, la Virgen María?"
2. "¡Qué alegría, hermanas, vemos en el
cielo!"
3. "Hablemos de nuestro Amor, dejemos las cosas de la tierra,
puesto que hemos de ir al cielo."
4. En su última enfermedad decía al médico:
"Ya se acerca mi día feliz, pronto será, Sr.
médico."
5. Poco antes de morir le dijo a un sacerdote que la visitaba todos
los días: "¿Qué quiere V. R. para el cielo?"
6. "Mi deseo es verlas allí (el cielo) a todas ustedes;
ya se lo puede decir a todás mis Hermanas, que a todas las
amo en el Señor."
7. "La humildad y la obediencia nos conducirán a la
patria celestial, donde tendremos la dicha de ver a nuestro Amado
Esposo de nuestras almas."
8. "Vida, no me seas molesta. Ven, muerte, que te quiero y
te requiero."
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1.
"Con la humildad y la obediencia nos uniremos a Jesucristo.
"
2. "La humildad y la obediencia nos conducirán a la
patria celestial, donde tendremos la dicha de ver a nuestro Amado
Esposo de nuestras almas."
3. "Para llegar a la cumbre de la perfección hemos de
practicar la santa humildad y la obediencia."
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1.
"Salvemos las familias enseñando el santo temor de Dios
a las niñas, y que su Majestad sea glorificado por medio
de sus tiernos corazones."
2. "Estamos obligadas a buscar la honra de Dios, a trabajar
por el decoro de su casa - Iglesia, y a procurar el sosiego y progreso
de la sociedad" (2ª carta al P. J. Fucile, Sch.P.).
3. "En nosotras está el porvenir... y a tan risueñas
esperanzas corresponde nuestra fe, con el fuego de nuestro amor,
con la llama de nuestro entusiasmo que arde en nuestro pecho agi,tada
por la mano del Patriarca Calasanz, cuya imitación es nuestra
dicha, nuestra esperanza, nuestro consuelo..." (2ª carta
al P. J. Fucile, Sch.P.).
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OBEDIENCIA
- VOLUNTAD DE DIOS
1.
"Con la humildad y la obediencia nos uniremos a Jesucristo.
"
2. "La humildad y la obediencia nos conducirán a la
patria celestial, donde tendremos la dicha de ver a nuestro Amado
Esposo de nuestras almas."
3. "La santa obediencia lo ha dispuesto así; ¡hágase
en todo la voluntad de Dios!"
4. "Para llegar a la cumbre de la perfección hemos de
practicar la santa humildad y la obediencia; con sólo estas
dos virtudes nos uniremos a Jesucristo y tendremos la dicha de ver
al Amado Esposo de nuestras almas, por eternidades."
5. Siempre y en toda ocasión repetía: "Hágase
en todo la voluntad de Dios."
6. "La santa obediencia lo ha dispuesto así. ¡Hágase
en todo la voluntad de Dios!"
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APROBACiÓN
PONTIFICIA DE LA CONGREGACiÓN
1.
"La suprema aprobación Pontificia de nuestro Instituto
es nuestro bienestar, nuestra dicha, nuestra última y verdadera
gloria" (2ª carta al P. J. Fucile, Sch.P.).
2. "Pido que se acelere el día en que el Instituto sea
declarado digno hijo de la Iglesia" (2ª carta al P. Jenaro
Fucile, Sch.P.).
3. "Deseamos ardientemente la bendición de nuestro inmortal
Pontífice Pío IX y su suprema aprobación de
nuestro Pío Instituto, en la cual consiste nuestro bienestar,
nuestra dicha, y nuestra felicidad, a cuyo fin rogamos fervientemente
a Dios, y a nuestra bondadosa Madre, la siempre Virgen María,
a fin de ver satisfechas nuestras esperanzas" (3ª carta
al P. Jenaro Fucile, Sch.P.).
4. "Qué gracia tan grande si podemos merecer la aprobación
apostólica de nuestro Santísimo Padre Pío IX"
(4ª carta al P. Jenaro Fucile, Sch.P.).
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MARÍA
1.
"Cuándo me uniré con mi Amado y daré un
abrazo a mi Santísima Madre, la Virgen María."
2. En sus últimos momentos repetía: "Ay Madre
mía, venid, sí, venid."
3. "Deseamos ardientemente la bendición de nuestro inmortal
Pontífice Pío IX y su suprema aprobación de
nuestro Pío Instituto, en la cual consiste nuestro bienestar,
nuestra dicha, y nuestra felicidad, a cuyo fin rogamos fervientemente
a Dios, y a nuestra bondadosa Madre, la siempre Virgen María,
a fin de ver satisfechas nuestras esperanzas."
4. En la lectura espiritual siempre que encontraban el nombre de
la Santísima Virgen, decía: "Calla, calla, no
prosigas... ¡María! ¡ María! es nuestra
Madre y la Madre de Jesús. Dime, ¿no te conmueve este
pensamiento? ¡Pensar que somos sus hijas! ¡Oh!, qué
alegría experimento al pensar que muy pronto vendrá
a buscarme y me llevará en su compañía."
5. "Mira, Amor mío, yo me vaya descansar; en el sagrario
te dejo mi corazón: que te ame siempre sin cesar..., y cuando
yo vuelva mañana por él, que me lo entregues hecho
un ascua de amor..., y que este amor sea sólo para Ti y para
tu Madre y mi Madre la Virgen Santísima... Cuando mi corazón
esté dispuesto de esta suerte, entonces envía me cruces
y penas, que todo lo sufriré con alegría... Mas, si
un instante de mi vida he de dejar de amarte, ¡oh! entonces,
quédatelo; no me lo devuelvas, pues no lo necesito más
que para emplearlo en tu amor."
6. "Mare, Mare meva!", "¡Madre, Madre mía!"
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