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ESPIRITUALIDAD ESCOLAPIA 21 |
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PRESENTACIÓN
Las ocho Mártires de la Escuela Pía femenina: seis escolapias y dos exalumnas, fueron solemnemente Beatificadas, el 11 de marzo de 2001, por el Papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro de Roma. El martirio ha tenido su mejor intérprete, con belleza y profundidad teológica, en el ICONO realizado por el Carmelo de la Theotokos, en Harissa (Líbano). Como
introducción previa a la descripción del mismo, incluimos
unos breves datos biográficos de cada una de ellas, y de su martirio.
Nació en Balaguer (Lérida), el 6 de febrero de 1905. Allí transcurrió su infancia y juventud. En 1924 ingresó en el noviciado escolapio de Masnou (Barcelona), donde profesó el 18 de abril de 1927 a los 22 años de edad. Ya en el noviciado dio muestras de una virtud poco común y de una obediencia esmeradísima. Destinada al colegio de Valencia, en esta casa permaneció hasta su muerte, ocupada en los oficios domésticos. Tanto para la comunidad como para las niñas fue modelo de vida totalmente entregada al Señor, en la sencillez y alegría de la cotidiana educación. Joven a los 31 años, el 8 de agosto de 1936, el Señor la encontró preparada para su encuentro con Él, en las playas del Saler (Valencia) M. Presentación Gallén Era natural de Morella (Castellón). Nació el 20 de noviembre de 1872, en un hogar profundamente cristiano. Dios lo bendijo con cuatro hijas y las cuatro fueron religiosas: una Hija de la Caridad y tres Escolapias. Junto con su hermana Josefa, hicieron el noviciado en San Martín de Provensals (Barcelona), y allí profesaron el 30 de Agosto de 1892. Tras siete años en el colegio de Olesa de Montserrat fue destinada al colegio de Valencia; en este colegio estuvo el resto de su vida, sembrando la Buena Nueva del Reino entre las niñas confiadas a su apostolado. Fue un modelo constante para sus hermanas de comunidad: sencilla y modesta, humilde y servicial. Y como recompensa, a los 64 años, Dios la invitó al supremo sacrificio de amor, el 8 de agosto de 1936. M. Mª Luisa Girón Nació en Bujalance, (Córdoba) el 25 de agosto de 1887. Fue alumna del colegio de Bujalance. Ingresó en el noviciado de Carabanchel (Madrid), en el 1916, y profesó el 31 de marzo de 1918. La mayor parte de su vida escolapia la pasó en Cuba. De 1934 a 1936, entre las niñas valencianas, derrochando simpatía con su característico gracejo andaluz. Siempre se la vio alegre y jovial, con la sonrisa en los labios y una serenidad que admiraba a sus hermanas. En varias ocasiones comentó que no le importaría morir mártir. Y el Señor escuchó sus deseos a sus 49 años de edad y 18 de profesión religiosa, un caluroso 8 de agosto de 1936, en las playas valencianas del Saler. M. Carmen Gómez Natural de Eulz (Navarra), nació el 27 de julio de 1969. Sintió la llamada del Señor e ingresó en el noviciado de Carabanchel (Madrid), donde profesó el 8 de septiembre de 1895. Ese mismo día destinada al colegio de Valencia. Encargada de la portería durante 41 años, vivía intensamente la vida escolapia y sabía hermanar el trabajo y la oración. Afable y sonriente, supo transformar aquella portería bulliciosa, por el constante ir y venir de las alumnas y sus familiares, en una Betania, donde se recreaba el Señor, que le acompañaba siempre. Su vida fue unja preparación continua, y ante la llamada apremiante del Señor, el 8 de agosto de 1936, supo responder con heroísmo, a los 67 años de edad, junto a sus otras cuatro hermanas escolapias. M. Clemencia Riba Nació en Igualada (Barcelona), el 8 de octubre de 1893. Alumna del colegio igualadino escolapio se distinguió por su aplicación y simpatía natural. Sintió pronto el deseo de abrazar la vida religiosa, pero no pudo realizar sus deseos hasta el 31 de mayo de 1919, fecha de su profesión religiosa. Después de una breve estancia en el juniorato de Zaragoza, fue destinada al colegio de Valencia. Las hermanas que convivieron con ella aseguraban que todas la querían: las superioras hallaban en ella un descanso y consuelo, las hermanas un corazón amplio, siempre dispuesto a hacer el bien; y las alumnas una madre. En la playa del Saler trocó la vida terrena por el cielo, cuando contaba 41 años de edad. M. María de la Iglesia Vio la luz del día en Cabra (Córdoba), el 25 de marzo de 1891. Fue la primera alumna del recién fundado colegio escolapio en 1899. Inteligente y aplicada, destacó en sus estudios y en su comportamiento. Profesó en Carabanchel (1911-1918), Santa Victoria (Córdoba) (1918-1922) y Madrid (1922-1936), realizó su ministerio educativo escolapio con competencia y espíritu de verdadera entrega a las alumnas y exalumnas. Desde 1935 alternó la tarea educativa con la de superiora de su casa, y en aquellos difíciles momentos demostró su prudencia, su humildad y gran caridad con todos. Tras los sucesos del 18 de julio de 1936, buscó refugio con otras hermanas en un piso cercano al colegio. Desde allí fue llevada al martirio, el 19 de septiembre de 1936. Dolores Aguiar-Mella Nació en Montevideo (Uruguay), el 29 de marzo de 1897, de madre uruguaya y padre español. Fue bautizada en la catedral de Montevideo, el 12 de junio de 1897. En 1899 la familia se trasladó a España, se establecieron en Madrid, de donde era su padre y allí abrió su colegio de abogado. A la muerte de su madre, ingresó como alumna interna en el colegio escolapio de Carabanchel, donde estudió Magisterio superior. Inteligente y muy piadosa, a la salida del colegio, en 1918, se colocó en la Delegación de Hacienda y vivió cristianamente dedicada a su familia y a los demás, especialmente a sus educadoras escolapias. A raíz de los sucesos del 18 de julio de 1936, se fue a vivir con ellas a un piso, para ayudarles, cuando las religiosas tuvieron que abandonar el colegio; por eso, sufrió varias amenazas, que no le hicieron cambiar de vida. Dios la premió con la palma del martirio, el 19 de septiembre de 1936. Consuelo Aguiar-Mella También nació en Montevideo, el 19 de marzo de 1898. Cuando tenía un año y medio se trasladó con su familia a Madrid, y allí vivió el resto de sus vidas. A los 7 años ingresó como interna en el colegio de Carabanchel, donde como su hermana Dolores, cursó el Magisterio superior. Desde niña destacó por su simpatía e inteligencia despierta. A la salida del colegio, 1918, se comportó como una joven cristiana que vivía con dignidad su fe y su vida normal de trabajo y diversión. A la muerte de su padre, 1929, residió algún tiempo en Toledo. Los meses de julio a septiembre de 1936, en Madrid, vivió las zozobras y dificultades de la guerra (1936-1939), alternando la resistencia con sus dos hermanos casados, y muy preocupada por las amenazas que pesaban sobre la vida de su hermana a Dolores. El 19 de septiembre de 1936, cuando conoció la detención de Dolores, quiso acompañar a M. María de la Iglesia. Allí la esperaba el Señor resucitado, al entregar su vida por amor. SU
MARTIRIO NOS INTERPELA
M. María Baldillou, M. Presentación Gallén, M. Mª Luisa Girón, M. Carmen Gómez, y M. Clemencia Riba formaban parte de la comunidad escolapias de Valencia. Dada la situación persecutoria y antirreligiosa en la ciudad, el 19 de julio de 1936, buscaron refugio en un piso de la calle de San Vicente, cerca del colegio. Allí pasaron días calamitosos. El 8 de agosto de 1936, a las cinco de la mañana, fue asaltada la vivienda por unos milicianos. Habían sido denunciadas y debían declarar en el Gobierno Civil. Un coche las esperaba a la puerta. Peor no fueron llevadas al Gobierno Civil, sino a la playa del Saler, donde al amanecer de ese mismo día, sellaron con su sangre su vida de fidelidad al Señor, y en la ciudad del Turia recibieron la palma del martirio. M. María de la Iglesia era la superiora del colegio de Madrid; Dolores y Consuelo Aguiar- Mella Díaz habían sido alumnas del colegio de Carabanchel (Madrid), y estaban muy vinculadas con las Escolapias. Las tres, después de pasar los meses de julio, agosto y septiembre en Madrid, entre atropellos, registros domiciliarios, y todo tipo de amenazas y persecución, el 19 de septiembre de 1936, por su condición de cristianas, primeramente Dolores, y luego M. María y Consuelo, fueron detenidas violentamente, y martirizadas, a las afueras de Madrid, en la carretera de Andalucía. Seducidas
por Cristo - Maestro vivieron entregadas a la educación, bajo el
lema calasancio "Piedad y Letras". Fueron vidas sencillas, ejemplares,
empapadas de bienaventuranzas y sonrisas, que sembraron entre las niñas
y jóvenes los frutos de su madurez y de sus experiencias pedagógicas,
hasta derramar su sangre por amor. Mujeres fieles y prudentes, humildes
y fuertes como buenas hijas de Santa Paula Montal, vivían con sencillez
y amor, entregadas totalmente a la educación de las niñas
y jóvenes, a la promoción de la mujer, sin intervenir, ni
mezclarse para nada en la política, agitada y hostil a la iglesia.
Roma, 11 de marzo de 2003. M. Luisa Labarta, Sch.P. Interpretación del Icono de las Mártires Escolapias Pórtico Las Beatas Mártires Escolapias escogiendo en su vida la Cruz de Cristo, como invencible y glorioso trofeo, han destruido el poder del demonio, y coronadas en el Cielo, son nuestras mejores protectoras que sin intermisión alguna interceden por nosotros (Liturgia bizantina). Las Beatas Mártires Escolapias, en el Icono, nos entregan su mensaje en líneas y colores, plasmado por el Espíritu Santo, Iconógrafo y Protagonista por excelencia de todo el icono. La contemplación del Icono de las Mártires nos sumerge como en un baño de gloria, haciéndonos partícipes de esa vida inaccesible e inefable que es la visión de Dios, que nos hace contemplar, ya desde ahora, la gloria futura, que un día se nos manifestará, como dice el apóstol. Esa es la misión fundamental del Icono: el hombre transfigurado. El libro del Apocalipsis canta las glorias de los mártires, sus vestidos blancos, sus coronas y palmas, que en nuestro Icono son sustituidas por la Santa Cristo, que cada una de las religiosas Escolapias y exalumnas lleva en su mano. Que es la Palma del Esposo
El presente icono no se encuentra entre el número de los Iconos hagiográficos, o modelo llamado "épico, según la expresión de Honrad Onasch. Por este mismo motivo, acompañando al grupo de las ocho Beatas Mártires, sobre el marco "pole", no se relatan escenas relativas a sus vidas. Porque el mensaje del Icono de las Mártires Escolapias es el de descubrirnos y ofrecernos mediante colores e imágenes, la gloria del martirio. Misión universal, en la que todos los mártires pueden reflejarse en él como en un espejo. Por eso, los detalles personales de sus vidas quedan como ignorados ante la gloria inefable y superior, que es el martirio; es el don del amor puro, radical y perfecto. Este Icono se inspira en las más puras y fecundas fuentes de la Liturgia bizantina, y también en la tradición inconográfica. Con toda razón puede ser contado entre los iconos llamados "triunfadores del mal, como el célebre icono de San Jorge, mártir del Oriente, pero su veneración se extendió pronto por la Iglesia de Occidente, unido a gestas guerrear, y como protector de los pueblos en lucha contra el Islam. Su devoción, muy popular, se extendió mucho por el Nuevo Milenio. Así pues, en este Icono las Mártires Escolapias están representadas como "Triunfadoras de Satán". La antigua serpiente bíblica, según la tradición iconográfica se representa por el dragón, tal como aparece en la parte inferior izquierda del Icono.
Las
Mártires Escolapias: M. María Baldillou, M. Presentación
Gallén, M. MªLjuisa Girón, M. Carmen Gómez,
M. Clemencia Riba, M.María de la Iglesia y en cierto modo las exalumnas
Dolores y Consuelo Aguiar Mella, fueron educadoras por vocación
en el seguimiento de Cristo Maestro, en la tierra y cada una en sus respectivos
ministerios apostólicos, cuyas voces se oyeron vibrantes y dulces
en las aulas de los colegios, impartiendo a las niñas una educación
integral humano cristiana, bajo el lema calasancio "Piedad y Letras",
alegres en los patios de juego de las niñas, derramando ternura
e imponiendo silencio en los dormitorios, piedad y recogimiento en la
oración, como buenas hijas de María Inmaculada, Reina y
Madre de las Escuelas Pías, y como fieles seguidoras del carisma
legado por su Madre Fundadora, Santa Paula Montal. Trasunto de la gloria imperecedera Este Icono con su "pole" y todo su fondo en oro, quiere ser como un trasunto de gloria; los rostros de las Mártires: María, Presentación, Mª Luisa, Carmen, Clemencia, María, Dolores y Consuelo, resplandecen gozo y paz, dejando traslucir la vida divina que las habita. En la parte derecha inferior del Icono aparecen un río y unas flores. El río símbolo de la fecundidad, agua de la gracia que purifica, refresca, fortifica y santifica; el agua símbolo de la fecundidad del sacrificio y floración pujante de la semilla del martirio, representado en las flores, junto a la corriente de agua. "Oh ilustres atletas del Salvador, sois un ejército de elegidos y de Santos, un Paraíso poseyendo este árbol de vida que es María, la digna Theotokos. Sois escolta de honor de nuestro Dios y para complacerle sois una asamblea de primogénitos." "Habéis recibido de Cristo, en presencia de los Ángeles y de los humanos la corona de vencedores." "Estáis junto al trono del Señor, resplandecientes de la gloria del Todopoderoso y rayos de su claridad, así, por vuestra intercesión, encontramos perdón por nuestras faltas." (Liturgia bizantina) |
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