Testimonio

COMPARTIENDO....


Mª Dolores Sánchez Cid

PROVINCIA ESCOLAPIA DE CASTILLA
Badajoz


Cuando pienso en mi niñez siempre recuerdo, con enternecedor cariño, a esa virgencita de mi capilla del colegio de Mérida. Recuerdo la devoción, que inculcada en casa, reforcé, gracias a mis monjas, allí.

Fuí una niña, a veces feliz y a veces triste, debido a lo pronto que nos tocó en casa luchar en la vida.

Recuerdo con verdadero cariño a la Madre Dolores López, prefecta de mi colegio en aquellos momentos de mi vida y a la que, por sustituir a mi madre (fuí interna) la llegué a querer, casi, como a ella. Todavía, tengo su impronta de saber comprender lo vivido por nosotras y lo duro que fué, en aquellos momentos. Gracias a ella, hoy en dia, soy diplomada en Geografia e Historia y Licenciada en Bellas Artes (¡cuantos carteles del colegio tuve que pintar y dibujar!). Mi especialidad es la Restauración y la compagino con la enseñanza, en un centro concertado (son otros tiempos , duros y estresantes). Soy soltera (lo que vino, no me gustó),
pero soy feliz.

Me ha tocado ser tutora de los terceros y cuartos de secundaria, y recordándola, he dado a mis alumnos el cariño cuando lo necesitaban, y de hecho ellos me responden, al sentirlo, de igual modo. Siempre defiendo al débil, pues detrás de una actitud de silencio, de rebeldia o de desconcierto se esconde un duro problema que afrontar y son demasiado jóvenes, todavía, para asimilar ciertas cosas, bien porque les superan y bloquean (producidos ,siempre, por agentes externos a ellos, ya sean humanos o el momento que viven) o bien porque son tan inseguros que el mundo y los demás los arrastran, siempre con el factor del miedo presente.

Un día, mirando en Internet las páginas de la Congregación Escolapia, leí en una de sus noticias que cumplía sus 50 años como religiosa, fué tal mi alegría al saber de ella, que no he parado hasta escribir este e-mail. ¡Gracias , muchas gracias!, Madre, por creer en mi, cuando otras personas no lo hicieron.

Me encantaría que me dieran noticias suyas, o que usted, personalmente, me escribiera unas letras a mi correo. Yo la sigo recordando y cuando me preguntan: ¿Qué personas marcaron para bien tu vida? entre los primeros lugares aparece su nombre . ¡Dios la bendiga, siempre!.