Testimonio

 

ANA TERESA RODRÍGUEZ MARTÍNEZ

Provincia escolapia de Castilla
Colegio San Rafael



Tenia siete años cuando mis padres, una familia humilde y cristiana, decidieron que fuera al Colegio del Obispo (San Rafael, de Córdoba), por la amistad que les unía a nuestro querido Obispo Fray Albino y además por eso de que las monjas que allí atendían a las niñas pobres les daban un "visito" que tenía fama en todo Córdoba. De allí salían las mejores secretarias que después ocupaban muy buenos puestos de trabajo.

Fui una niña muy feliz que todos los días cruzaba el hermoso Puente Romano desde mi barrio el Campo de la Verdad, que lo construyó el Obispo, hasta el colegio que entonces estaba en C/ Amador de los Ríos.

Me encontré a unas monjas como: M. Concepción Heras, M. Martina, M. Rosario M. Nieves, M. Antonia, M. Dolores Pino, M. Lourdes Vega, M. Elia y tantas otras que ahora no recuerdo sus nombres, pero todas ellas están en mi corazón. Mi colegio era pobre y no pagábamos nada, solo la voluntad que entonces era mucha pero poco había en el bolsillo. Había un comedor al que asistíamos las niñas que vivíamos lejos y al que llevábamos nuestra comida; yo tenía un canastillo de mimbre con tapadera que cuando lo cogía no podía asomarme por el barandal del puente, allí una monja gratuitamente nos enseñaba buenos modales para comer. Fui una niña alegre y traviesa, que con mi amiga Suny, le pintábamos los zapatos negros a San José de Calasanz, el que ahora tengo nada mas abrir la puerta de mi clase. Allí pasé mi niñez y de allí aprendí el primer mensaje de Santa Paula "Salvar las familias…", me pareció bonito aunque no entendía mucho de qué tenían que salvar mi familia. Hoy este mensaje está tan actual que sí tiene mucho sentido.

En el año 70, después de terminar mi carrera, y sin haber dejado de visitar mi colegio, entré de profesora en el mismo colegio donde había sido alumna. Fue por entonces cuando hice mío el lema escolapio "Piedad y Letras", me enamoró. Recordaba todo lo que había aprendido de niña de aquellas monjas sencillas. Hoy, que estoy en la edad del "prejúbilo", no quiero deciros nada de mi trabajo de maestra a través de estos años, quiero que a lo largo de esta historia entendáis que mi corazón está en la Casa donde he pasado mi vida, que da lo mismo si estás consagrada a la vida religiosa o eres madre de familia, que lo importante es que eduques a tus hijos bien para salvar tu familia, que les enseñes que Jesús está en nosotros y en el otro.

En mi recuerdo están las personas que han trabajado conmigo, sus familias, todas las religiosas escolapias de mi colegio y que ahora están en otro sitio.
Ahora que os digo adiós veo que lo mas importante es la Piedad que yo la cambio por el Amor, sin olvidar las Letras. Adiós a la Casa de San Rafael en la que he pasado mi vida, siempre la tendré en mi corazón.

Empiezo una etapa en la que voy a desarrollar un voluntariado de maestra de adultos pobres que lo necesitan.

Hoy hemos celebrado la Navidad con los niño/as del colegio en la parroquia, ha sido una celebración religioso-festiva con padres y alumnos; en ella y desde mi puesto de narradora he podido ver a los más pequeños con sus ojos cerraditos pensando en Jesús, aquél que un día nos nació en Belén, y dentro de mí sonaban las palabras del profeta "Qué hermosos son sobre los montes, los pies del mensajero que anuncia la paz".

A todas las personas que tienen o han tenido relación con San Rafael, quiero deciros "gracias" por todo lo que me habéis dado y seguir Salvando a las familias, enseñando a las familias el Santo Temor de Díos". Y a vosotras, escolapias, consagradas a esta misión de educar, os quiero decir que siempre he sentido que mi misión estaba compartida con vosotras y que he estado tan cerca de los niños/as que me sentía una de ellos dentro de mi sencillez, cerca de mis compañeros, pero sobre todo de Santa Paula que en tantos momentos me ha ayudado. Gracias a todos desde dentro de mí.

Y vosotros, que leéis esto que escribo, sabed que sigo siendo feliz porque a mis 60 años encuentro mi vida llena de grandes momentos compartidos. Hasta Siempre amigos/as.

Ana Teresa.