PRIMER DOMINGO DE FEBRERO
Año 2011


          GRACIAS POR LLAMARME POR MI NOMBRE  

PREPARACIÓN

            Símbolo: Cartel con el nombre de cada una de las hermanas presentes.

INTRODUCCIÓN
           
            Nos Reunimos en comunidad, para dar gracias a Dios por nuestra vocación y para pedir por las futuras Escolapias.

            Un día escuchamos nuestro nombre y nos llenamos de alegría. Hoy la Escuela Pía está llena de nombres (María, Rosa, Josefina…), pero la lista no está terminada. Hoy pedimos por aquellas chicas que  un día escucharán su nombre y el Señor les invita a seguirle al estilo de San José de Calasanz y Madre Paula,  para que sean sensibles a su invitación y tengan el valor y la generosidad para responder.

ACCIÓN DE GRACIAS

Cada una comparte en alto, el significado de su nombre si es que lo conoce, por qué escogieron para ella este nombre y si tiene relación con algún familiar. Quién determinó su nombre.

CANTO: QUE DETALLE, SEÑOR

QUE DETALLE, SEÑOR,  HAS TENIDO CONMIGO CUANDO ME LLAMASTE,  CUANDO ME ELEGISTE,
CUANDO ME DIJISTE QUE TÚ ERAS MI AMIGO. QUE DETALLE, SEÑOR  HAS TENIDO CONMIGO!

Te acercaste a mi puerta pronunciaste mi nombre, yo temblando te dije: ¡Aquí estoy Señor!.
Tú me hablaste de un Reino, de un tesoro escondido, de un mensaje fraterno, que encendió mi ilusión.

Yo dejé casa y pueblo por seguir tu aventura. Codo a codo contigo, comencé a caminar.
Han pasado los años, y aunque aprieta el cansancio, paso a paso te sigo, sin mirar hacia atrás.

Qué alegría yo siento, cuando digo tu nombre, que sosiego me inunda, cuando oigo tu voz.
Qué emoción me estremece, cuando escucho en silencio  tu Palabra que aviva mi silencio interior.

A MANERA DE SALMOS:

Monición: Jesús es quien ha dicho nuestro nombre, pero es él, quien también nos dio la gracia de poder decir aquí estoy, para ir contigo a lo largo de mi vida.

 A cada frase respondemos: Porque  confió en ti.

SALMO

Me llamaste y escuche tu voz
R/ Porque  confió en ti.
Dijiste mi nombre y conocí tus palabras.
R/ Porque  confió en ti.
Me convocaste  a la aventura de la fe
R/ Porque  confió en ti.

Me aseguraste tu presencia y compañía
R/ Porque  confió en ti.
Tu palabra, transparente, actual, interpelante, me salió al encuentro
R/ Porque  confió en ti.

La oración compartida con mis hermanos me fue mostrando el camino
R/ Porque  confió en ti.

Un oído en tu Palabra el otro en las cosas que pasan
R/ Porque  confió en ti.
Muchos que anduvieron antes, estos pasos, me alentaron con su ejemplo y con su entrega.
R/ Porque  confió en ti.
Otros tantos, anónimos constructores del Reino, me animan, a diario, a seguir adelante.
R/ Porque  confió en ti.
Escuche tu palabra, viva, presente, estimulante.
R/ Porque  confió en ti.
Te pusiste en mi camino y me encontré a tu lado
R/ Porque  confió en ti.
Las palabras escritas hace tanto se hicieron vida nueva y propuesta de cambio y de entrega
R/ Porque  confió en ti.
Me acostumbre a buscarte en la noche tarde o al amanecer, temprano
R/ Porque  confió en ti.
Dame fuerzas para ser fiel a tu palabra
R/ Porque  confió en ti.
Dame  fuerzas para ser fiel a mis hermanos 
R/ Porque  confió en ti.
Dame fuerzas para vivir con coherencia  el evangelio a diario 
R/ Porque  confió en ti.

Monición: Sólo Jesús nos conoce mejor que nosotras mismas, así que con confianza oremos para que esta vivencia que hemos tenido, podamos transmitirla a nuestras alumnas, conocidas, jóvenes con las que nos encontremos en nuestro camino.

SALMO 139

Señor, tú me llegas hasta el fondo y me conoces por dentro.
Lo sé: me conoces cuando estoy despierta y cuando duermo,
cuando actúo y cuando no sé que hacer,
mis ilusiones y mis deseos los entiendes hasta el fondo;
todos mis proyectos los conoces mientras que los pienso.
Tú oyes el corazón de la persona sumida en el silencio,
cuando aún ni se expresa con palabras.
Es increíble: me tienes agarrada totalmente,
me cubres con tu mano y me siento tuya.
Como grano de arena en el desierto,
como agua perdida en el mar, así me encuentro ante Ti
Dios mío, quiero abrir mis brazos y abarcarte,
quiero llegar hasta tu orilla y nunca toco tierra.

Me digo y no sé responderme: ¿adónde iré lejos de tu aliento?
¿a dónde escaparé que no encuentre tu mirada?
Cuando escalo mi vida y me supero, allí estás Tú,
cuando me canso y me desespero, allí te encuentro.
Cuando vuelo en las alas de la libertad,
cuando surco el mar de mis ideales y sueños,
allí está tu mano, y tus ojos,  y tu palabra...
De día y de noche, en la alegría y en el llanto,
allí, como amigo fiel, allí estás Tú.

Tú eres como el manantial de donde brota el río,
como raíz en donde arranca el árbol.
Tu vida se ha hecho vida en mis entrañas,
me has dado el origen y quieres que camine
hacia la meta que no es otra, sino Tú mismo.
Soy tuya: sólo tu amor da respuesta a mis preguntas.
Me amabas ya cuando me tejiste en el seno de mi madre.
Te doy gracias, porque me has llamado a ser feliz.

Señor, me conoces hasta el fondo de mi alma,
nada se te esconde de lo que soy y lo que pienso,
de lo que hago y lo que dejo de hacer.
No hay sentido en la vida, si faltas Tú.

Dios mío, sondéame para conocer mi corazón,
ponme a prueba para conocer mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía o se hace camino muerto.
Guíame por el camino de la vida, por tu camino.
Quiero hacer de tus consejos mi proyecto de vida,
y, paso a paso, desde lo hondo de mi ser, vivir para Ti.

Monición:
Sólo Jesús nos propuso embarcarnos en su aventura de amor, un amor mucho más grande que el nuestro, confiemos que a través de nuestra voz y actitud, siga invitando a otras jóvenes.

Se canta o  escucha el canto: “Ven a vivir mi aventura”.

Ven a vivir mi aventura,  deja la barca y las redes, 
mira que la mies es mucha,  mira que hay que trabajar.
Ábreme joven tu puerta ,  vamos y no tengas miedo,
mira que la mies mucha ,  mira que hay que trabajar.

Joven yo te necesito,  sé que es grande tu generosidad,
Ven a vivir mi aventura, compartiendo mi vida y mi amistad.

Yo necesito tus manos   para seguir ayudando,
para sostener al débil,  para repartir el pan.
Yo necesito tus manos  para seguir perdonando,
Manos que serán  heridas  me van a crucificar. 

Joven yo te necesito....

Yo necesito tu vida,  para ser savia y fermento,
sal que dé sabor la mundo, luz que quiera iluminar.
Yo necesito tu vida,  deja la barca y las redes,
mira que la mies es mucha,  mira que hay que trabajar.

Joven yo te necesito...

Lectura: Mt 9,35-10,4

Jesús recorría todos los pueblos y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando la Buena Noticia del reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
Al ver a la gente, sintió compasión de ellos, porque estaban cansados y abatidos como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos:
- La mies es abundante, pero los obreros son pocos. Rogad por tanto al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.
Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio poder para expulsar espíritus inmundos y para curar toda clase de enfermedades y dolencias. Los nombres de los doce apóstoles son: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; luego Santiago el hijo de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, el hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón el cananeo, y Judas Iscariote, el que lo entregó.

PRECES
PADRE NUESTRO

ORACIÓN FINAL
A Ti nos dirigimos, Virgen de las Escuelas Pías. A Ti que con tu "sí" abriste las puertas a la presencia de Cristo en el mundo, en la Historia y en las persona, acogiendo con humildad, silencio y total disponibilidad la llamada de Jesús.
Haz que muchas jóvenes, escuchen su nombre, la voz apremiante de tu Hijo: "Sígueme".
Haz que tengan el valor de dejar  esquemas, deseos y descubran en los demás, el camino que Jesús les muestra. Te lo pedimos a ti que eres la Madre de Jesucristo que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

CANTO A LA VIRGEN