El día 25 de agosto de 2009, fiesta de San José de Calasanz, nos congregó a toda la Provincia de Aragón en Zaragoza. Esta convocatoria venía desde Ecuador. Y es que Stalina Camargo es la primera escolapia ecuatoriana. Y profesaba en Zaragoza donde se ha preparado en el tiempo de Noviciado. La provincia entera viajamos hasta allí con gozo y mucha esperanza.

Mención especial merecen las hermanas de Ecuador que estaban representadas por Estrella Fernández e Inmaculada Gamarra que terminaban sus vacaciones en España y se han llevado con ellas a Stalina, primer fruto maduro de nuestra misión en aquel país. Especialmente emocionadas estaban otras hermanas que han dejado parte de su vida en la misión.

La celebración fue sencilla, entrañable, gozosa. La presidía el P. Eleuterio, capuchino, que animó la fundación de Ecuador y acompañó como Provincial nuestros pasos allí. Una feliz coincidencia que, junto con las ofrendas y otras presencias amigas, dieron un tono ecuatoriano al acontecimiento. La celebración de la Eucaristía la cerraba la intervención de Stalina con un largo escrito personal en el que se repetía y prolongaba un agradecido reconocimiento por el tiempo vivido en España: a las personas concretas que la han animado y acompañado, a la comunidad, a los niños y jóvenes,… nada ni nadie quedó en el olvido.

Stalina, también nosotras agradecemos tu riesgo, tu entrega generosa y sencilla… Y esperamos grandes cosas de ti, de tu entrega a tus hermanos y hermanas ecuatorianos. Somos familia, caminamos juntas.

Me has seducido Señor, y me dejé seducir,
me has agarrado y me has podido." (Jer 20, 7ª)

Cuando busco en la Palabra un texto que exprese mi experiencia vocacional; inmediatamente vienen a mí estas expresiones del profeta Jeremías; y, es que el Señor me ha seducido, me ha agarrado y me ha podido con cada detalle que ha tenido conmigo a lo largo de mi existencia. Como Jeremías muchas veces me resistí a responder a su llamado; pero Él, siempre desconcertante y fiel me hizo comprender en uno de los momentos más difíciles de mi vida que sus caminos no eran los que yo había pensado para mí; transformando mi historia en historia de salvación; así, guiada de la mano de este Dios por el cual me siento infinitamente amada llegó al fin el día más feliz de mi vida: el de mi profesión temporal escolapia.

Aquel maravilloso 25 de Agosto, día de nuestro Padre San José de Calasanz lo viví como lo dice la fórmula de nuestra profesión: "… con alegría y esperanza…"; sí, con alegría por el don de la consagración que el Señor me ha regalado para amarle y servirle dentro de nuestra querida Escuela Pía. ¡Qué regalo más grande que el estar acompañada de mis hermanas escolapias, no solamente de mi querida provincia sino de las distintas provincias y demarcaciones, de los escolapios, de mis hermanos novicios de otras congregaciones y de mis buenos amigos! A este Señor al cual le entrego todo mi ser; le ofrecí también la ausencia de mi familia y de algunas personas importantes en mi vida con las cuales me hubiera gustado compartir ese día tan especial para mi.

Hoy comienzo esta nueva etapa de mi vida con la esperanza y la ilusión de quien estrena el sueño de seguir a Jesús viviendo el riesgo en la confianza. Sueño con una Escuela Pía que lleve el mensaje del Reino a muchos lugares de mi querido país en los cuales existen tantas personas sedientas de Dios a las que urge que llegue el mensaje de la Piedad y Letras. Pidamos queridas hermanas porque sigan creciendo más vocaciones ecuatorianas como poco a poco van surgiendo. Este nuevo camino comenzado sería difícil de continuarlo si no fuera por la presencia de las hermanas de la comunidad a la cual pertenezco; las cuales han sabido acogerme con el cariño y la fraternidad de quienes saben que el Reino no se vive a solas sino que se lo construye en comunidad.

Finalmente quiero terminar con la última estrofa del canto "Tengo una historia que contarte", escrito por Fabiola Torrero, la cual resume mi sentir agradecido al Señor por el don de su llamada:

¡GRACIAS PORQUE SOÑÉ,
GRACIAS PORQUE TAMBIÉN SOÑÉ,
SER TUYA PARA SIEMPRE,
PARA SIEMPRE, AMOR, PARA SIEMPRE!

Stalina